Luego de su ausencia el año pasado, el presidente Javier Milei regresó este sábado a Rosario para liderar la ceremonia oficial por el 27 de febrero, Día de la Bandera, en el Monumento Nacional. El acto inició minutos más tarde de lo previsto y finalizó antes de la hora.
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El evento contó con un megaoperativo de seguridad y concentró todas las miradas políticas por la presencia de la comitiva nacional, que incluyó a la vicepresidenta Victoria Villarruel, ministros y legisladores de La Libertad Avanza. Además de la presencia del jefe de Gabinete Manuel Adorni, quien se encuentra en el centro de las miradas por investigaciones judiciales en su contra
Milei repasó el hito histórico del 27 de febrero de 1812 a orillas del Paraná, definiendo el primer izado del pabellón nacional en las baterías Libertad e Independencia como “una declaración profunda y espontánea de independencia y de principios” que marcó el rumbo de la gesta patria.

Para el jefe de Estado, la bandera argentina no solo representa la historia, sino también la “libertad política, económica y para el desarrollo personal”.
El tramo más llamativo de la exposición presidencial estuvo dedicado al perfil económico de Belgrano, a quien catalogó como un “reformista ilustrado” y un pionero indiscutido de las ideas de la libertad en el Río de la Plata.
“Fue revolucionario en las ideas y valiente en la acción. Fue creador de la bandera, militar de Mayo e intelectual divulgador de ideas”, exclamó Milei, vinculando el pensamiento del prócer con la propiedad privada, el libre mercado, la competencia y la crítica directa al mercantilismo colonial.

En el epílogo de su discurso, el Presidente enfatizó el carácter fundacional de la independencia nacional asegurando que la Argentina “nació de la audacia” de aquellos que se atrevieron a imaginar una patria libre del yugo extranjero. “Mientras haya argentinos dispuestos a defender la libertad, el trabajo, el mérito, la propiedad y la producción, el sueño de Manuel Belgrano seguirá vivo”, sentenció el mandatario, antes de cerrar su alocución con su tradicional eufórico grito: “¡Viva la patria!”.
En un momento de su discurso, el mandatario frenó los cánticos de militantes para centrar el foco en el homenaje: “Quiero que sepan que agradezco profundamente sus manifestaciones de cariño, pero este es el momento de recordar a Manuel Belgrano”.



















