La situación de La Favorita volvió a tensarse y el futuro del histórico edificio comercial de Sarmiento y Córdoba quedó otra vez bajo incertidumbre. El conflicto entre la firma operadora del espacio y el fideicomiso que representa a los propietarios ingresó en una etapa crítica, con deudas acumuladas y un vínculo contractual al borde de la ruptura.
La gerenciadora Onatisur sostiene que existen motivos para dar por terminado el contrato locativo y responsabiliza a los dueños por problemas que, según afirma, afectaron la viabilidad del emprendimiento. Entre los puntos señalados aparece el funcionamiento de la escalera mecánica que conecta la planta baja con el primer piso.
Del otro lado, el Fideicomiso Asturias rechazó esos argumentos, reclamó el pago de los alquileres adeudados de abril y mayo y negó que exista una causa válida para rescindir el contrato. Los propietarios sostienen que ya habían aceptado rebajas del canon y modificaciones en las condiciones de pago desde el inicio de la relación comercial.
El plazo de intimación vence el próximo martes. Si no hay acuerdo ni cancelación de la deuda, los dueños podrían considerar extinguido el contrato, exigir la restitución del inmueble y avanzar incluso con un pedido de desalojo.
La crisis golpea también a los comercios que todavía funcionan dentro del edificio. Algunos locales ya cerraron o anunciaron su salida, mientras otros advierten por caída de ventas, falta de servicios y pérdida de circulación de público.
La Favorita había reabierto en mayo de 2023 como una apuesta para revitalizar una de las esquinas más emblemáticas del centro rosarino tras la salida de Falabella. A tres años de aquella reinauguración, el proyecto enfrenta su momento más delicado y podría entrar en una nueva etapa de vaciamiento o reconfiguración comercial.






















