La actividad de la construcción continúa sin mostrar señales firmes de recuperación y el sector ya exhibe indicadores más débiles que en el peor momento de la pandemia. Así lo advirtió Rubén Llenas, gerente de la Cámara Argentina de la Construcción, al describir un escenario de estancamiento, caída del empleo y fuerte presión de costos que impide reactivar tanto la obra pública como la privada.
Según explicó, uno de los datos más preocupantes es la pérdida sostenida de empleadores. De acuerdo con las mediciones que maneja la entidad, hoy hay casi la misma cantidad de empleadores en la industria que en 2005 y, además, menos que en 2020, cuando la pandemia había paralizado gran parte de la actividad.
A ese cuadro se suma la caída de los puestos de trabajo. Llenas remarcó que el sector nunca logró recuperar los 110.000 obreros registrados que comenzaron a perderse a mediados de 2023 y sostuvo que, a nivel nacional, la construcción quedó atrapada en una meseta que no avanza.
El problema, señaló, no se limita a la falta de obra pública nacional, especialmente vial, sino que también alcanza a la actividad privada, históricamente uno de los motores del rubro. En ese segmento, advirtió, existe un fuerte estrangulamiento porque los costos siguen subiendo, pero esos aumentos no pueden trasladarse plenamente al precio final, ya que el mercado no los convalida.
Como consecuencia, muchas obras avanzan con menos personal del previsto y otros proyectos directamente se postergan a la espera de un contexto más favorable. Para el sector, el resultado es una actividad frenada, con señales de deterioro que todavía están siendo evaluadas en profundidad, pero que ya muestran un nivel de fragilidad inédito desde hace años.






















