La cadena de valor textil y de indumentaria en Argentina atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia. Según el último informe de la Fundación Pro Tejer, el sector textil registró una caída del 23,3% interanual en marzo, llegando a un preocupante nivel de inactividad donde 7 de cada 10 máquinas permanecieron paradas durante el primer trimestre del año.
Este desplome productivo provocó una pérdida récord de puestos de trabajo, liderando la caída del empleo privado en el país con una baja del 18% desde diciembre de 2023. En poco más de dos años, el sector perdió 22.156 empleos y cerraron 803 establecimientos productivos (el 13% de las empresas del rubro), afectando principalmente a los segmentos de indumentaria, cuero y calzado.
Paradójicamente, mientras la producción local se contrae y la inversión tecnológica cae a mínimos históricos, la importación de prendas terminadas creció un 79% en el primer cuatrimestre. Desde la entidad advierten que la apreciación cambiaria y la desregulación comercial transformaron al país en un destino de excedentes externos que desplazan a la industria nacional.
Finalmente, el informe destaca que las ventas de indumentaria cayeron un 7% interanual en el bimestre marzo-abril, acumulando dos años en terreno negativo. Ante un consumo deprimido, las empresas enfrentan serias dificultades para trasladar los aumentos de costos a los precios, por lo que desde el sector reclaman medidas urgentes de alivio fiscal y financiamiento para evitar daños irreversibles.




















