Jonatan “Cachorra” Creciente, célebre en las crónicas policiales desde hace 15 años por las disputas sangrientas en la barra de Newell’s, volvió a quedar en el centro de la escena esta semana por un hecho que involucra presunta connivencia con oficiales de la seccional 15°.
La madrugada del lunes fue detenido por efectivos del Comando Radioeléctrico en zona sur durante un control de rutina. Los uniformados vieron que tenía una captura activa y lo trasladaron a la comisaría de Sarmiento al 4300, pero los oficiales de esa seccional no registraron su ingreso y lo dejaron ir, el mismo día que esa dependencia policial fue noticia por la fuga de tres presos.
Más tarde, dos sumariantes fueron demorados en la sede de Asuntos Internos y en su defensa declararon que la captura de Cachorra no estaba activa y por eso no dieron aviso a la Fiscalía de turno.
La investigación quedó en manos de la fiscal de Violencia Institucional Karina Bartocci, quien tiene previsto imputar a los agentes en las próximas horas por facilitamiento de fuga y falsedad ideológica.
Un vuelto que salió mal
Cachorra se hizo célebre en las crónicas policiales en 2010 durante sangrientas disputas entre barrabravas por la conducción de Newell’s. La humillación pública que sufrió su jefe de entonces, Claudio “Panadero” Ochoa, al ser “entangado” en medio de un partido y sacado de la tribuna por hombres de su círculo íntimo derivó en una serie de cruentas venganzas. La primera no tardó en llegar.
Habían pasado sólo dos meses del suceso cuando Matías Pera, uno de los barrabravas que participó del golpe interno contra el Panadero, fue acribillado por la espalda mientras caminaba por una plaza de zona sur, en noviembre de 2010. Recibió cinco balazos pero sobrevivió gracias a su exacerbada musculatura. Por eso pudo señalar a Cachorra como gatillero, quien por entonces tenía 25 años.

A Cachorra ya lo vinculaban con la banda de René Ungaro, que en marzo de ese mismo año había asesinado a Roberto “Pimpi” Camino, ex jefe de la barrabrva de Newell’s Old Boys.
La venganza por la “entangada” del Panadero se cobró otra vida años más tarde y tras varios intentos fallidos. Maximiliano “Quemadito” Rodríguez fue ejecutado en Corrientes y Pellegrini en febrero de 2013.
A fines de ese año Cachorra volvió a copar los titulares de los diarios cuando se resistió a los tiros de una detención. La Policía lo buscaba por requerimiento de distintos juzgados de Instrucción por tentativa de robo, amenazas y portación.
Resultó absuelto en varias de esas anotaciones pero debió purgar muchos años de cárcel por la tentativa de homicidio de Matías Pera.
Hoy bordea los 40 y según los pesquisas se gana la vida con el microtráfico, como dealer de poca monta en barrio Tablada.




















