Este lunes comienza una semana de paro total en las universidades nacionales y en Rosario la medida impactará de lleno en la Universidad Nacional de Rosario, la UTN y las escuelas preuniversitarias. La protesta, impulsada por gremios docentes y no docentes, se extenderá hasta el sábado 21 de marzo y forma parte de un plan de lucha nacional con el que el sector busca visibilizar la crisis presupuestaria y el deterioro salarial que atraviesa al sistema universitario.
En la ciudad, la huelga fue ratificada por Coad y Apur, que advirtieron que la situación económica volvió insostenible el normal dictado de clases y el funcionamiento de las instituciones. Los sindicatos reclaman una recomposición de ingresos y el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, a la que señalan como una herramienta clave para actualizar salarios y partidas frente al avance de la inflación.
El conflicto se apoya también en datos que muestran el deterioro acumulado en el último tiempo. Según la nota, un relevamiento citado indica que el poder adquisitivo de los docentes universitarios cayó 34% en términos reales entre noviembre de 2023 y el inicio del actual ciclo lectivo. A eso se suma una contracción real del 28,9% en el presupuesto destinado al funcionamiento de las universidades, lo que golpea tareas básicas como mantenimiento, investigación, bibliotecas y servicios estudiantiles.
Además del paro, durante la semana habrá actividades para sostener el reclamo en el espacio público. En Rosario está prevista la instalación de una “Carpa de la Resistencia” en Plaza San Martín, donde se desarrollarán clases públicas, ollas populares y charlas abiertas. La intención de los gremios es ampliar la discusión más allá de la comunidad universitaria y mostrar el impacto concreto que el ajuste tiene sobre la educación superior.
La protesta tampoco terminará con esta semana. Las federaciones ya definieron nuevas tandas de paro para fines de marzo, comienzos de abril y fines de abril, mientras que el personal no docente también confirmó jornadas adicionales de cese de actividades. De esta manera, el conflicto universitario suma continuidad y amenaza con extenderse durante buena parte del cuatrimestre.





















