Un control de rutina en Funes dejó una postal que rápidamente se viralizó: un automovilista se sometió a un test de alcoholemia y el dispositivo arrojó la medición máxima que el equipo puede registrar. El episodio ocurrió en la zona de Galindo, cerca del acceso a la autopista Rosario–Córdoba, durante un operativo realizado por la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
Según el reporte difundido por los organismos intervinientes, el conductor intentó minimizar la situación al asegurar que había tomado “solo una cerveza” e incluso buscó evitar la sanción con distintas excusas. Pero el resultado del test no dejó margen: se dispuso la retención inmediata del vehículo y de la licencia, y se labró el acta correspondiente.
El caso reavivó el debate sobre el alcohol al volante en corredores de alta circulación. Desde el área nacional de Transporte remarcaron que manejar bajo los efectos del alcohol reduce la capacidad de respuesta y aumenta el riesgo de siniestros. La infracción, además, tendrá impacto económico: la multa supera los $700 mil, a lo que se suma la eventual inhabilitación que determine el juzgado de faltas.





















