La crisis que atraviesa la industria siderúrgica argentina sumará un nuevo capítulo en Santa Fe. Acindar resolvió volver a interrumpir parte de su actividad productiva en la planta de Villa Constitución ante la persistente caída de la demanda y el bajo nivel de ventas que afecta al sector desde hace más de dos años.
La compañía, controlada por el grupo ArcelorMittal, apagará los hornos de su acería entre el 15 y el 18 de junio, una medida orientada a adecuar la producción a las necesidades actuales del mercado y evitar la acumulación de stock. Durante esos días, parte del personal adelantará vacaciones o recibirá francos compensatorios.
La decisión refleja las dificultades que continúa atravesando uno de los sectores industriales más importantes del país. Según datos vinculados a la empresa, la producción de Acindar se encuentra actualmente alrededor de un 40% por debajo de los niveles que registraba hasta 2023, en un contexto marcado por la fuerte retracción de la construcción y la menor actividad industrial.
La situación no es nueva. Desde comienzos de 2024 la compañía viene implementando paradas programadas, suspensiones rotativas y reducciones temporales de actividad para ajustar su capacidad productiva a una demanda que no logra recuperarse. Incluso durante el año pasado llegó a paralizar completamente varias de sus plantas por la abrupta caída de las ventas.
En Villa Constitución, donde se encuentra el principal complejo productivo de la firma, el impacto se siente tanto dentro como fuera de la fábrica. La siderúrgica constituye uno de los motores económicos de la ciudad y cualquier reducción de actividad repercute sobre contratistas, proveedores, comercios y servicios vinculados a la cadena industrial.
Desde el sector metalúrgico vienen advirtiendo que el escenario continúa siendo complejo. La paralización de buena parte de la obra pública nacional, la menor inversión privada y el ingreso de productos importados son señalados entre los factores que explican la debilidad de la demanda de acero.
Mientras tanto, la empresa mantiene una estrategia de revisión permanente de sus niveles de producción, evaluando mes a mes la evolución del mercado. Aunque desde la compañía han descartado escenarios de cierre o paralización total, reconocen que el uso de la capacidad instalada seguirá condicionado por el comportamiento de la demanda durante el resto de 2026.
La nueva parada productiva vuelve a encender las alarmas sobre el estado de la industria pesada argentina y confirma que la recuperación del sector siderúrgico todavía enfrenta importantes desafíos.






















