El régimen de Irán anunció el cierre total del estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo. La drástica medida se tomó tras acusar a Israel de violar el alto al fuego y continuar con los bombardeos en el sur del Líbano.
La decisión fue comunicada a través de la televisión estatal por el Cuartel General Central Khatam al-Anbiya. El organismo calificó el cierre como el “primer paso” en respuesta al incumplimiento de los acuerdos por parte de las potencias occidentales.
“Si la agresión continúa, se planificarán nuevas medidas para forzar al enemigo a cumplir sus obligaciones”, sentenciaron las fuerzas militares de Teherán.
El bloqueo rompió una tregua que duró apenas unas horas. Desde Washington no tardaron en reaccionar: el Mando Central de Estados Unidos acusó a Irán de sembrar minas explosivas en la zona, aunque sin presentar pruebas públicas.
A pesar de la tensión en el área, el gobierno norteamericano intentó llevar calma a los mercados asegurando que las fuerzas estadounidenses “permanecen vigilantes”. Informaron que, previo al anuncio del cierre, unos 55 buques mercantes lograron transitar transportando más de 17 millones de barriles de crudo.
El conflicto estalla en un momento político clave. Este mismo sábado se confirmó que el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, viajará de urgencia a Suiza en los próximos días con el objetivo de encabezar conversaciones de paz directas con las autoridades iraníes y desactivar una crisis global irreversible.



















