Tres pasajeros murieron tras un posible brote de hantavirus detectado a bordo del crucero MV Hondius, una embarcación polar que había partido desde Ushuaia el 20 de marzo con destino final a Cabo Verde. La Organización Mundial de la Salud informó que hasta el momento hay un caso confirmado por laboratorio y otros cinco sospechosos entre personas que viajaban en el buque.
Según el reporte sanitario internacional, seis pasajeros presentaron síntomas compatibles con la enfermedad. Tres de ellos fallecieron, uno permanece internado en cuidados intensivos en Sudáfrica y otros dos continuaban bajo seguimiento médico a bordo de la embarcación. El primer caso habría sido el de un pasajero de 70 años que murió durante la travesía. Luego, su esposa, de 69, fue evacuada a Johannesburgo, donde también falleció.
El crucero, operado por Oceanwide Expeditions, realiza viajes de expedición por el Atlántico Sur y la Antártida. En este itinerario había salido desde la capital fueguina, con escalas previstas en islas del Atlántico antes de llegar a Cabo Verde. Tras la detección de los casos, la OMS activó la coordinación con autoridades sanitarias de distintos países, embajadas y la empresa operadora para avanzar con evacuaciones médicas y una evaluación epidemiológica completa.
Desde Tierra del Fuego aclararon que no existen casos confirmados de hantavirus en la provincia y que, hasta ahora, no hay evidencia que vincule el episodio con Ushuaia. Las autoridades locales remarcaron que la zona endémica del virus en el sur argentino se concentra principalmente en áreas cordilleranas de Neuquén, Río Negro y Chubut, no en territorio fueguino.
La investigación busca determinar si el contagio se produjo antes del embarque, durante alguna escala o dentro de la logística del buque. El hantavirus se transmite principalmente por contacto con secreciones de roedores infectados, aunque algunas variantes, como la cepa Andes, pueden transmitirse excepcionalmente de persona a persona.
Los síntomas iniciales suelen confundirse con un cuadro gripal: fiebre, dolor muscular, cefalea, náuseas y malestar general. En casos graves, la enfermedad puede avanzar rápidamente hacia un compromiso respiratorio severo, por lo que la consulta médica temprana resulta clave.
