Rosario conmemora este jueves el decimotercer aniversario de la explosión de Salta 2141, una de las mayores tragedias urbanas de su historia reciente.
A las 9.38 del 6 de agosto de 2013, una fuga masiva de gas provocó la destrucción de parte de un complejo de edificios situado entre las calles Balcarce y Oroño. El estallido causó la muerte de 22 personas, dejó más de 60 heridos y obligó a evacuar numerosas viviendas de la zona.
La magnitud de la explosión se percibió a varias cuadras. En cuestión de segundos, departamentos completos quedaron reducidos a escombros y una columna de humo comenzó a elevarse sobre el centro rosarino.
Bomberos, rescatistas, policías, personal sanitario y voluntarios trabajaron durante varios días en la búsqueda de víctimas. Las tareas se desarrollaron en condiciones de extrema complejidad, debido al riesgo de nuevos derrumbes y a la inestabilidad de las estructuras que permanecían en pie.
Una ciudad movilizada por la emergencia
La tragedia dio lugar a una respuesta solidaria inmediata.
Vecinos de distintos barrios se acercaron para donar agua, alimentos, ropa, medicamentos y elementos de trabajo. Clubes, organizaciones sociales, escuelas e instituciones religiosas funcionaron como centros de recepción de ayuda para las familias afectadas.
También fueron numerosas las personas que se presentaron voluntariamente para colaborar con los operativos o acompañar a quienes habían perdido familiares, viviendas y pertenencias.
Las fotografías tomadas durante aquellos días registraron escenas de destrucción y dolor, pero también el esfuerzo de los equipos de emergencia y la reacción colectiva de una ciudad que se organizó frente a la catástrofe.
El recuerdo de las víctimas
Cada aniversario vuelve a colocar en el centro a las 22 personas fallecidas y a sus familias.
Los sobrevivientes y allegados sostuvieron durante estos años distintas actividades destinadas a preservar la memoria y reclamar responsabilidades. El sitio donde estaba el edificio se convirtió además en un espacio profundamente asociado con el duelo de Rosario.
A trece años de la explosión, las imágenes de los rescatistas entre los escombros, los carteles con nombres de personas buscadas y las cadenas de solidaridad conservan intacta su fuerza.
La tragedia de Salta 2141 no solamente modificó el paisaje urbano. También quedó incorporada a la identidad colectiva de Rosario como una herida todavía presente y como símbolo de la capacidad de respuesta de su comunidad.
