El debate por las propinas volvió a instalarse en el sector gastronómico, empujado por el avance de los pagos digitales y la expansión de nuevas formas de cobro en bares y restaurantes. En ese marco, el secretario general del sindicato gastronómico, Sergio Ricupero, aclaró que en la Argentina la propina sigue siendo voluntaria y advirtió que no existe una norma que habilite a los establecimientos a imponer porcentajes fijos ni montos sugeridos como regla.
“Es el marco que tuvo siempre la legislación laboral argentina: la propina es totalmente de origen voluntario”, explicó el dirigente, quien remarcó que el cliente puede dejarla o no, y que el valor depende tanto del servicio recibido como de la posibilidad económica de cada persona. “No tenés límites: podés dejar, podés no dejar, o dejar el 5, el 10, el 15 o el 20, según te parezca”, sostuvo.
Ricupero señaló que la principal novedad de los últimos meses no está vinculada a la obligatoriedad, sino al modo de pago. Indicó que a partir del decreto 731, la propina puede abonarse por medios electrónicos —tarjeta o plataformas digitales— y que, en esos casos, el empleador está obligado a entregarle ese dinero al trabajador correspondiente dentro de las 24 horas.
Más allá de esa herramienta, el sindicalista fue contundente al rechazar sistemas que intenten “copiar” modelos de otros países, donde la propina está reglamentada de otra manera. “Sé que lo hay en Brasil, en Colombia y en Estados Unidos, pero no en la República Argentina”, afirmó, y señaló que esas modalidades no pueden trasladarse automáticamente al mercado local.
Con experiencia de años en el rubro, Ricupero señaló que a lo largo del tiempo existieron distintas formas de organización interna en los comercios, desde propinas administradas por el personal hasta esquemas de reparto. Sin embargo, insistió en que nada de eso puede modificar lo esencial: el dinero de la propina pertenece al trabajador y su entrega depende de la voluntad del cliente.
El dirigente también dejó una advertencia hacia algunos empleadores: “A veces los empresarios lo utilizan como medio de pago del salario”, sostuvo, y explicó que esa práctica es irregular porque desvirtúa el carácter voluntario de la propina y termina cargando sobre el consumidor una parte del ingreso que debería estar garantizado por el empleador.
En ese contexto, Ricupero indicó que muchos conflictos se resuelven con diálogo y con una explicación clara de la normativa vigente, especialmente cuando aparecen interpretaciones equivocadas o intentos de trasladar responsabilidades. La conclusión, sostuvo, es simple: la propina puede ser un reconocimiento, pero no reemplaza el sueldo ni puede transformarse en una obligación encubierta.






















