El conflicto por el cierre de la planta de caucho sintético de Pampa Energía ingresó en una etapa de tregua. La compañía y el Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU) acordaron una conciliación voluntaria que suspende los despidos hasta el 3 de agosto y abre un nuevo período de negociación.
El entendimiento fue alcanzado durante una audiencia realizada en la sede rosarina del Ministerio de Trabajo de Santa Fe. La medida alcanza a alrededor de 130 trabajadores directos cuyos puestos quedaron comprometidos tras la decisión empresaria de detener la producción en Puerto General San Martín.
Quedaron exceptuados del acuerdo los empleados que ya habían firmado retiros individuales con la compañía. Para el resto del personal, la conciliación establece un período sin cesantías mientras las partes intentan encontrar una alternativa que reduzca el impacto laboral del cierre.
Pampa Energía argumentó que la unidad productiva dejó de ser viable por una fuerte disminución de la demanda, especialmente después de que Fate, su principal cliente en el país, resolviera discontinuar parte de su actividad vinculada a la fabricación de neumáticos.
La planta del cordón industrial santafesino reúne cinco unidades dedicadas a diferentes productos petroquímicos, entre ellos etileno, estireno, propileno y solventes aromáticos. La decisión anunciada afecta específicamente a la elaboración de caucho sintético, una producción que no cuenta con otra fábrica de las mismas características en la Argentina.
Puccini apuntó al avance de las importaciones
El ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini, aseguró que la situación genera preocupación en el Gobierno provincial, aunque reconoció que algunas de sus causas exceden las herramientas disponibles en la administración santafesina.
El funcionario explicó que había mantenido reuniones con los directivos de Pampa Energía varios meses antes del anuncio. En esos encuentros, la empresa ya había informado sobre la delicada situación de la unidad de caucho sintético, la pérdida de demanda y los esfuerzos realizados para sostenerla.
“Nos preocupa porque hay cuestiones que exceden las posibilidades de la Provincia. La compañía ya nos había planteado cómo venía afrontando la situación y las dificultades que tenía esta unidad de negocio”, señaló.
Puccini vinculó parte del problema con la política nacional de apertura comercial y el crecimiento de las importaciones. Según explicó, el ingreso de productos a precios con los que la producción local no puede competir impactó sobre distintos eslabones de la cadena industrial.
El ministro recordó que la planta de Pampa Energía abastecía principalmente a Fate y que la determinación adoptada por la fabricante de neumáticos repercutió de manera directa en la demanda de caucho sintético.
“La apertura de importaciones afectó a Fate y eso terminó golpeando a su principal proveedora. A ese escenario se sumaron cuestiones vinculadas a los propios números de la empresa”, sostuvo.
Puccini remarcó que se trata de la única fábrica del país dedicada a ese tipo de producción y advirtió que la crisis compromete, entre empleos directos e indirectos, a más de 200 trabajadores.
Las gestiones realizadas por la Provincia
El funcionario afirmó que el Gobierno santafesino analizó diferentes alternativas para intentar preservar la actividad. Entre ellas mencionó eventuales beneficios tributarios, asistencia financiera y otras herramientas provinciales que pudieran mejorar las condiciones de funcionamiento.
“Revisamos todo aquello sobre lo que podíamos tener incidencia, tanto en materia tributaria como financiera. Hubo un intercambio permanente para determinar qué podía aportar la Provincia”, explicó.
No obstante, Puccini aclaró que la decisión final depende de la estrategia corporativa de Pampa Energía y de la evaluación que realiza la casa matriz sobre cada una de sus unidades de negocio.
“Hay determinaciones empresarias que nos exceden. En este caso, lamentablemente, a la unidad de caucho sintético le tocó afrontar el parate y el cierre”, señaló.
Una negociación con fuerte respaldo gremial
Durante la audiencia también estuvieron presentes representantes de organizaciones sindicales y dirigentes políticos de la región. Entre ellos participaron el secretario general de la CGT Rosario, Miguel Vivas; la titular de la CTA Rosario, Lorena Almirón; y los diputados provinciales Carlos del Frade y Lucila De Ponti.
La conciliación representa un alivio transitorio para los trabajadores, aunque no resuelve el problema de fondo. Durante los próximos días, la empresa, el sindicato y las autoridades provinciales deberán discutir posibles alternativas para sostener los empleos o establecer mecanismos que reduzcan las consecuencias sociales del cierre.
El plazo hasta el 3 de agosto será determinante para conocer si las conversaciones permiten alcanzar una solución de mayor duración o si Pampa Energía retoma el proceso de desvinculaciones una vez finalizada la tregua.
