La Favorita nunca llegó a convertirse en ese gran polo comercial que muchos esperaban para el centro de Rosario. Ojalá lo hubiera sido. A tres años de su reapertura, el proyecto muestra una realidad mucho más pobre: poca circulación de público, locales que se repiten a pocas cuadras, falta de marcas de peso y una estética general que no termina de estar a la altura del valor histórico del edificio.
La salida de This Week expone una crisis que ya era visible. Sergio Colatti confirmó que la empresa decidió retirarse por el deterioro de las instalaciones, la escasa circulación de gente y los problemas entre la administración y los propietarios.
El problema central es que La Favorita no logró construir una oferta comercial atractiva. Salvo La Parfumerie, prácticamente no aparecen marcas nacionales o internacionales capaces de traccionar público. “En su lugar, predominan comercios que ya tienen presencia en el centro, con varias sucursales alrededor, lo que vuelve al paseo redundante y poco convocante”, indicó un comerciante consultado.
“La farmacia ubicada en el ingreso termina de reforzar esa sensación de proyecto mal resuelto. En lugar de jerarquizar la entrada de un edificio patrimonial, le imprime una estética pobre, más cercana a una galería improvisada que a una recuperación comercial cuidada”, apuntó con dureza: “Podría haber sido el mini Galerías Pacífico rosarino y se convirtió en todo por dos”.
A ese panorama, se suma que el patio de comidas, que debía funcionar como punto de encuentro, quedó prácticamente en desuso. Cerraron casi todos los locales y el espacio perdió vida, movimiento y sentido. Sin gastronomía atractiva, sin marcas fuertes y sin una experiencia diferencial, La Favorita se volvió un lugar de paso, no de destino.
El intendente Pablo Javkin se refirió este miércoles a la situación y prefirió enmarcar la situación en la caída del consumo, los alquileres caros y el avance del comercio electrónico. Todo eso pesa, claro. Pero reducir el problema a la coyuntura económica es esquivar una parte incómoda: La Favorita también falló por falta de propuesta, de curaduría comercial y de ambición.
Rosario recuperó un edificio emblemático, pero no consiguió devolverle centralidad. Hoy La Favorita parece más cerca de volver a degradarse que de convertirse en un verdadero motor para el centro.
