Con la economía todavía sin señales claras de reactivación, el gobierno santafesino empezó a marcar el terreno para las próximas negociaciones salariales. En la Casa Gris admiten que el contexto es más áspero que otros años y que el margen para recomposiciones fuertes está condicionado por la caída de la actividad y la recaudación, por lo que la discusión con los gremios asoma tensa desde el arranque.
En ese marco, el ministro de Educación, José Goity, dejó entrever que la Provincia buscará “el mejor acuerdo posible” pero sin prometer milagros, en una paritaria que será la primera gran prueba política del año.
La administración de Maximiliano Pullaro, además, quiere evitar que el conflicto escale antes del regreso pleno de la dinámica de la ciudad y del ciclo lectivo: por eso insiste en que las definiciones llegarán en las próximas semanas y que el objetivo es sostener la prestación del servicio educativo con normalidad.
Mientras los sindicatos reclaman recuperar lo perdido contra la inflación, el oficialismo intenta “abrir el paraguas” y remarcar que el problema salarial no se agota en un número, sino que está atado a una situación económica general que, aseguran, sigue golpeando fuerte a la provincia.





















