La Justicia rosarina abrió una investigación a partir de una denuncia presentada por un grupo de abogados que advierte sobre una posible maniobra sistemática en causas de abuso sexual infantil. El planteo apunta a la presunta elaboración de informes psicológicos falsos que, según sostienen, habrían sido utilizados para perjudicar a padres acusados en expedientes que luego terminaron desestimados o con absoluciones.
La presentación fue impulsada por José Nanni, titular de la Asociación de Penalistas de Rosario, quien aseguró que las sospechas comenzaron a tomar forma al detectar similitudes llamativas entre distintos casos. Según explicó, en varias pericias aparecían frases repetidas, descripciones casi idénticas y relatos atribuidos a menores con patrones demasiado parecidos entre sí como para ser casuales.
De acuerdo con esa denuncia, en algunos expedientes los niños habrían manifestado en entrevistas privadas supuestos abusos cometidos por sus padres, pero más tarde, en otras instancias judiciales como la Cámara Gesell, dieron versiones completamente distintas. Los abogados también sostienen que esos informes psicológicos no coincidían con el resto de la prueba reunida en las causas.
Hasta el momento, el grupo que promovió la denuncia identificó entre siete y ocho casos con características similares, aunque tras la difusión pública del planteo el número habría crecido hasta ubicarse entre 15 y 16 expedientes. También señalaron la posible intervención de al menos tres profesionales ligadas a una ONG de La Plata dedicada a la asistencia de víctimas, aunque no descartan que pueda haber más personas involucradas.
La causa quedó a cargo de la fiscal Guillermina Hielo, que investiga si detrás de estas actuaciones pudo haber delitos como asociación ilícita, estafa procesal y falso testimonio. Por la gravedad de la hipótesis, el caso empieza a instalar una discusión sensible en Rosario: cómo resguardar a las verdaderas víctimas sin que eso abra la puerta a informes manipulados o pruebas viciadas.




















