Según explicaron trabajadores del lugar, el local pertenece a la familia Benzadon, propietaria del edificio, y el pedido de desocupación podría concretarse a partir del día 10 de este mes, lo que pondría en riesgo la continuidad del negocio y las fuentes laborales.
En diálogo con este medio, Eduardo, empleado del supermercado, señaló que el futuro del establecimiento depende ahora de una decisión judicial.
“Todo depende de una jueza que va a decidir si podemos continuar o si se facilita una prórroga. Mañana tenemos una reunión con ella en tribunales, con el acompañamiento de Empleados de Comercio, que nos está respaldando”, explicó.
El trabajador indicó que el objetivo de los empleados es lograr una extensión del plazo que permita mantener el funcionamiento del local mientras se busca una alternativa para continuar con la actividad.
“Hace más de 35 años que esta empresa está en el barrio y somos más de 20 trabajadores que podríamos quedar en la calle. La idea es seguir trabajando, ya sea acá o en otro lugar”, afirmó.
De acuerdo con lo que manifestaron desde el plantel de trabajadores, los dueños del supermercado también tendrían interés en mantener la empresa en funcionamiento, aunque actualmente se encuentran evaluando la posibilidad de trasladar el negocio a otro local.
Mientras tanto, los empleados comenzaron a buscar espacios en la zona para reubicar el comercio, aunque aseguran que no resulta sencillo encontrar un lugar cercano que permita conservar la clientela habitual.
“Nuestro trabajo está acá, en el barrio. La gente vive cerca y viene a comprar desde hace años. Incluso se han construido muchos edificios y tenemos más clientes que antes. Sería una pena que no podamos seguir”, expresó Eduardo.
Ante la preocupación por el futuro laboral, los trabajadores también impulsaron una campaña de apoyo entre vecinos y clientes, quienes comenzaron a firmar planillas para respaldar la continuidad del supermercado.
“Los vecinos no pueden creer lo que está pasando. Muchos firmaron para apoyarnos porque les resulta cómodo comprar acá y conocen el negocio desde hace años”, comentó el empleado.
Otro de los factores que genera inquietud entre el personal es la dificultad para conseguir empleo, especialmente para trabajadores con muchos años en la empresa.
“Yo trabajo acá desde 1998. Para muchos de nosotros es prácticamente toda una vida. Somos personas de 40 o 50 años y hoy es muy difícil conseguir trabajo”, señaló.
Respecto al futuro del inmueble, los trabajadores indicaron que no tienen confirmación oficial sobre los planes de los propietarios, aunque mencionaron que podrían existir proyectos inmobiliarios en la zona, como la construcción de edificios.
La situación podría definirse tras una audiencia judicial prevista para los próximos días, en la que se evaluará la posibilidad de otorgar una prórroga que permita al comercio continuar funcionando mientras se encuentra una solución.


















