La industria metalúrgica en Rosario atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Según el informe de Actualidad Metalúrgica Región Rosario de febrero de 2026, la actividad acumula 32 meses consecutivos de caída, en línea con un deterioro nacional que impacta en producción, empleo y comercio exterior.
“Hace 32 meses de caída ininterrumpida la actividad metalúrgica en Rosario. Creo que eso es lo alarmante”, afirmó Rafael Catalano, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario, en conversación con Versión Rosario.
El dirigente sostuvo que la situación ya no es coyuntural sino estructural y remarcó la necesidad de medidas urgentes. “Hoy estamos en una crisis y necesitamos herramientas puntuales y activación o reactivación comercial”, subrayó.
Un panorama nacional en retroceso
El informe sectorial expone un escenario crítico a nivel país. Durante 2025, la facturación real de la actividad metalúrgica cayó un 9% interanual y acumula un retroceso del 36,3% respecto a 2022.
La capacidad instalada utilizada descendió al 38,9% en diciembre de 2025, un indicador que refleja el bajo nivel de producción.
En materia laboral, desde finales de 2023 se perdieron alrededor de 100.000 puestos de trabajo en el sector a nivel nacional. Además, datos citados por la dirigencia metalúrgica —atribuidos a la Superintendencia de Riesgos del Trabajo— señalan que en los últimos dos años cerraron cerca de 850 empresas metalúrgicas en el país y se destruyeron 19.000 empleos industriales.
El comercio exterior tampoco muestra señales favorables: las importaciones crecieron un 27,6%, mientras que las exportaciones cayeron un 2,1%, lo que generó un déficit comercial sectorial superior a los 26 mil millones de dólares en 2025.
El impacto en Rosario
En ese contexto, la industria metalúrgica en Rosario replica una dinámica similar a la media nacional. Catalano explicó que la ciudad representa aproximadamente el 8% de la actividad metalúrgica del país, por lo que su comportamiento suele acompañar las tendencias generales.
En los últimos dos años, se perdieron alrededor de 1.300 puestos de trabajo en Rosario, según detalló el dirigente. “El número más impactante para nosotros no son tanto los establecimientos, sino los puestos de empleo”, enfatizó.
Catalano también describió la situación como una “tormenta perfecta”, donde confluyen la caída del consumo, la retracción de la obra pública nacional y las dificultades propias de cada rubro industrial.
“No hay consumo. La gente no llega a fin de mes. Sin consumo no hay ventas, y sin ventas las empresas no tomarán empleados”, explicó.
Si bien reconoció que las importaciones afectan a determinados segmentos, aclaró que no constituyen el único problema. “La importación es uno de los pequeños problemas que tenemos”, sostuvo.
El factor diferencial en Santa Fe
A diferencia del panorama nacional, el informe destaca que la situación en la provincia de Santa Fe presenta matices. Según se señala, el gobierno provincial continúa invirtiendo en infraestructura, incluso mediante financiamiento tomado en el mercado de capitales.
Ese esquema de obra pública provincial genera expectativas más favorables para el resto del año en el territorio santafesino, funcionando como un amortiguador frente al freno nacional.
Sin embargo, desde el sector advierten que el repunte provincial no alcanza para revertir la tendencia general si no mejora la demanda interna.
Reclamo por medidas urgentes
Desde la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario insisten en la necesidad de políticas activas que estimulen el consumo y la producción.
“Todos los meses parece que vengo repitiendo el mismo informe, pero es la realidad”, señaló Catalano, quien remarcó que el sector viene alertando sobre la situación desde hace más de un año.
El dirigente sostuvo que la recuperación dependerá de la reactivación comercial y deeseñales claras que permitan a las empresas planificar inversiones y sostener el empleo.
Mientras tanto, la industria metalúrgica en Rosario continúa atravesando un escenario de retracción prolongada, con impacto directo en el entramado productivo local y en cientos de familias que dependen del sector.
