En un escenario que ya no se explica solo por el frío, los refugios municipales de Rosario atraviesan un verano con números inusuales: la red de alojamiento para personas en situación de calle alcanzó niveles de ocupación cercanos al máximo, con una demanda que obligó a sostener servicios típicos del operativo invierno durante enero.
“Ya nos pasó el verano pasado que tuvimos que abrirlos porque la demanda así lo requería. Hoy están abiertos, cumpliendo las prestaciones del operativo invierno, y están funcionando de forma normal”, explicó Gabriel Pereyra, subsecretario de Abordajes Integrales del municipio.
Según detalló el funcionario, actualmente los espacios están trabajando con una ocupación del 90 al 95%, un salto significativo frente a lo que se registraba en otros años para esta época. “En otras oportunidades, incluso el verano pasado, funcionaban a media capacidad, a un 50%. Hoy prácticamente estamos al límite”, señaló.
Un promedio de 400 personas por día
Rosario mantiene en funcionamiento cuatro refugios principales: el de Grandoli, el del Sudoeste, el de Felipe Moré y el espacio de Cáritas destinado a mujeres. De acuerdo al monitoreo municipal, entre las personas que sostienen una asistencia regular y quienes rotan por disponibilidad, el promedio se ubica en torno a 400 personas alojadas diariamente.
El sistema, además, reserva cupos por situaciones específicas: “Tenemos lugares reservados en cada uno de los refugios por situaciones puntuales y por atenciones de pantalla”, explicó Pereyra, en referencia a criterios de cuidado, derivaciones y seguimiento de casos.
Monitoreo diario y reportes ciudadanos
Desde el municipio aseguran que la demanda se sigue en tiempo real a partir de distintas vías: reportes de vecinos, recorridas y relevamientos internos. Pereyra indicó que cuentan con un monitoreo diario sustentado en denuncias realizadas al Sistema Único de Atención, donde la ciudadanía informa la presencia de personas en situación de calle que necesitan asistencia.
A su vez, detalló que los operadores municipales sostienen recorridas permanentes. “Tenemos un relevamiento interno de los operadores de calle que constantemente hacen las rutas diarias y llegan a las situaciones que nos van planteando”, afirmó.
En paralelo, Rosario también se incorporó a un registro impulsado a nivel nacional: “Se abrió un mecanismo de registro donde el Ministerio de Capital Humano habilitó una instancia para registrar a las personas en calle en todo el país”, agregó el funcionario.
Un problema que se agrava incluso sin bajas temperaturas
El dato más fuerte del verano es que el sistema de refugios opera con dinámica de invierno en plena temporada alta. La ocupación cercana al límite refleja que, más allá del clima, la problemática social se sostiene y requiere dispositivos de contención de forma permanente.
Con los refugios funcionando casi a pleno, el municipio intenta sostener las prestaciones sin interrupciones, mientras los equipos de abordaje refuerzan la detección en territorio y el seguimiento de casos. En el corto plazo, el desafío será ampliar la capacidad de respuesta para evitar que el aumento de la demanda deje personas sin cobertura, aun en meses donde históricamente el sistema trabajaba con mayor holgura.





















