La planta rosarina de Electrolux atraviesa una nueva etapa de ajuste. La compañía abrió otra tanda de retiros voluntarios y, según fuentes gremiales y del sector, la respuesta de los operarios fue rápida: muchos analizan sumarse ante el combo de endeudamiento personal, caída de la actividad y dudas sobre el futuro de la producción local.
El recorte de personal no es nuevo, pero sí cada vez más visible. En los últimos años, la fábrica pasó de tener alrededor de 900 trabajadores en 2023 a unos 400 en 2026, en un contexto de ventas en baja y cambios en el mercado que impactaron de lleno en la línea de producción.
En ese escenario, el retiro voluntario funciona como salida “negociada” para una parte del plantel, mientras el resto mira con preocupación el ritmo de fabricación y la continuidad laboral. La lectura que circula entre los trabajadores es cruda: con menos volumen y más incertidumbre, la adhesión crece porque muchos prefieren asegurarse una compensación hoy antes que quedar expuestos a un escenario más duro mañana.




















