Bere, una adolescente de 16 años, realizó un video que fue compartido por la cuenta del RUAGA y como ha pasado en los últimos casos, rápidamente su historia y deseos de ser adoptada se viralizaron rápidamente.
En diálogo con radio LT3, Adriana Bonelli directora del RUAGA, explicó que este tipo de materiales multimedia comenzaron a compartirse para visibilizar a niños y adolescentes que quedan fuera del perfil etario que buscan la mayoría de los aspirantes a adoptar.
El video de la adolescente alojada en una institución de convivencia en Santa Fe se volvió viral en las últimas horas. “Quiero esa familia que me acompañe, que esté conmigo, que me ame, que pueda ser yo misma. Es un sueño que tengo desde siempre”, expresó Bere en el video, antes de cerrar con un llamado directo a potenciales familias adoptantes.
Según explicó Bonelli, estos videos responden a una estrategia que busca revertir un desequilibrio estructural en el sistema de adopción: la disponibilidad adoptiva de los aspirantes inscriptos en el registro llega, en un 85% de los casos, hasta los 12 años. Esto deja a niños y adolescentes de mayor edad prácticamente fuera del radar de las familias que buscan adoptar, quienes —en palabras de la funcionaria— “ya no los miran” al momento de definir sus preferencias en el registro.
La directora del RUAGA remarcó que la difusión de este tipo de material no es una decisión unilateral: exige el consentimiento expreso del niño, niña o adolescente según su grado de madurez y edad, y la aprobación del juzgado de menores interviniente. En el caso de Bere, la iniciativa partió del propio juzgado, que impulsó poner nombre y rostro a una adolescente en condiciones de expresarse libremente sobre su deseo de tener una familia.
A su vez, Bonelli citó además un antecedente reciente, el de un niño de 10 años cuyo video no tuvo la viralización que logró el de Bere (por su corta edad para autoexpresarse) pero que derivó en el inicio de una vinculación familiar para el niño.