El Gobierno nacional dio un nuevo paso en el proceso de privatización del sistema ferroviario de cargas con el llamado a licitación para concesionar buena parte de la infraestructura actualmente administrada por Belgrano Cargas y Logística.
La convocatoria comprende las líneas General Belgrano, General Urquiza y General San Martín e incluye vías, estaciones, talleres y otros inmuebles ferroviarios.
El Ministerio de Economía fijó para el 11 de noviembre la apertura de las ofertas.
Más de 7.500 kilómetros bajo concesión
El esquema contempla contratos por 50 años y alcanza a más de 7.500 kilómetros de vías distribuidas en al menos 16 provincias.
La red conecta regiones productivas del NOA, el Litoral y el centro del país con puertos y pasos internacionales hacia Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay y Brasil.
Los concesionarios podrán hacerse cargo de la infraestructura y, al mismo tiempo, tendrán la posibilidad de comprar parte del material rodante existente o incorporar locomotoras y vagones propios.
El dinero obtenido por la venta de esos activos será destinado a un fideicomiso destinado a financiar obras ferroviarias.
Un sistema de “acceso abierto”
La privatización propone además modificar el modelo tradicional con el que funcionaba Belgrano Cargas.
Hasta ahora, la compañía estatal actuaba como operadora, propietaria y administradora del sistema.
El nuevo diseño separará la infraestructura de la operación de los trenes.
Una empresa podrá administrar las vías y cobrar peajes por kilómetro recorrido o por tonelada transportada, mientras distintos operadores privados competirán para prestar servicios de carga sobre los mismos ramales.
El Gobierno toma como referencia sistemas de acceso abierto utilizados en otros países.
Posibles beneficios del RIGI
Los inversores que alcancen los montos mínimos exigidos podrán solicitar su incorporación al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.
La Casa Rosada espera que ese beneficio contribuya a atraer capital para recuperar vías, estaciones y material ferroviario.
También existe la posibilidad de que ramales actualmente abandonados vuelvan a ponerse en funcionamiento si aparecen proyectos económicamente viables.
Interés extranjero y del agro
La licitación habría despertado interés tanto dentro como fuera del país.
Entre los potenciales interesados aparece un grupo mexicano con actividad ferroviaria en Norteamérica y empresas argentinas vinculadas con el agro, que utilizan habitualmente el tren para transportar producción hacia los puertos.
El pliego, además, establecería restricciones para firmas relacionadas con compañías controladas por otros Estados, lo que reduciría la posibilidad de participación de empresas públicas extranjeras.
Con la apertura de ofertas prevista para noviembre, el Gobierno entra ahora en una de las fases más importantes de una privatización que podría modificar por completo la logística ferroviaria de cargas del país.
