La polémica por la posible construcción de un edificio de 11 pisos detrás de una casa de valor patrimonial ubicada en Belgrano 548 sumó la voz de uno de sus propietarios, que salió a justificar el proyecto y sostuvo que se trata de la única salida viable para una propiedad que, según describió, hace años se volvió imposible de habitar, alquilar o vender.
Luciano Aguero, integrante de la familia que ocupó durante 65 años la casona situada a metros del Monumento a la Bandera, explicó que la estructura y la fachada del inmueble se conservarían, pero que la reconversión requiere levantar una torre sobre el fondo del lote. El proyecto, sin embargo, necesita una excepción al Código Urbano que deberá ser aprobada por el Concejo Municipal.
El propietario señaló que la vivienda atravesó al menos seis intrusiones y que hoy representa más un problema que un activo. También remarcó que, aunque el lugar conserva un fuerte valor afectivo para la familia y especialmente para su madre de 91 años, el estado general de la casa y sus características constructivas la vuelven poco funcional para vivir en ella. Según planteó, restaurarla demandaría una inversión demasiado alta.
En medio de la discusión pública, Aguero intentó despegar el tema de la pelea política abierta entre el intendente Pablo Javkin y los sectores que cuestionan la iniciativa. Aseguró que no se trata de una “megatorre” ni de un emprendimiento ambicioso, sino de una solución mínima frente a una situación que la familia no logra resolver desde hace años. También insistió en que nadie tiene más interés que ellos mismos en conservar la casona.
La controversia quedó instalada en una de las zonas más sensibles del casco histórico rosarino, donde el debate enfrenta dos miradas: la preservación estricta del patrimonio y la posibilidad de introducir desarrollos inmobiliarios que, según sus impulsores, permitan dar uso y sostenibilidad a inmuebles hoy degradados.