La brecha en el costo del transporte público entre el Área Metropolitana de Buenos Aires y el resto del país volvió a quedar expuesta en un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política del Conicet y la UBA. Según ese relevamiento, los pasajeros de trenes y colectivos del AMBA pagan apenas el 32% del costo real del boleto, mientras el 68% restante sigue siendo cubierto por subsidios nacionales. En el interior, en cambio, esos aportes de la Nación son nulos desde hace dos años.
El estudio remarca que la diferencia se profundizó desde febrero de 2024, cuando el gobierno nacional eliminó el Fondo de Compensación al Transporte Público del Interior, pero mantuvo la asistencia para la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. Desde entonces, las tarifas en las provincias pegaron un salto abrupto y quedaron por encima de los valores que regían en 2019, incluso en términos reales.
Hoy el boleto mínimo de colectivo entre la Ciudad y el Gran Buenos Aires se ubica en $700, mientras que las tarifas de los trenes metropolitanos continúan en valores congelados desde septiembre de 2024, con un mínimo de $280 para quienes tienen registrada la SUBE. El informe también señala que los usuarios del AMBA acceden a beneficios adicionales a través del sistema de boleto integrado, que descuenta 50% en el segundo viaje y 75% en el tercero dentro de una ventana de dos horas.
En contraste, las ciudades del interior quedaron obligadas a sostener sus sistemas sin ayuda nacional, lo que empujó los boletos a niveles históricamente altos. El reporte compara además el peso de la tarifa sobre el salario mínimo y concluye que, fuera del AMBA, el transporte público argentino se encuentra en máximos históricos y regionales.
La investigación también advierte que, aun cuando desde 2023 hubo una reducción real de las compensaciones al transporte del AMBA para colectivos y subte del orden del 34%, esa baja no alteró el rasgo central del esquema: el interior pasó a recibir cero pesos del Estado nacional, mientras Buenos Aires conserva un sistema sostenido con subsidios y descuentos especiales.
Así, el mapa tarifario del transporte vuelve a reflejar una desigualdad estructural que se agrandó en los últimos dos años. Mientras porteños y bonaerenses del conurbano siguen viajando con una asistencia decisiva de la Casa Rosada, en las provincias el boleto quedó cada vez más atado a los costos plenos del sistema y al esfuerzo directo de los usuarios.





















