Cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Ambiente, una fecha impulsada por las Naciones Unidas para concientizar sobre los desafíos ambientales que enfrenta el planeta y promover acciones concretas para avanzar hacia modelos de producción y consumo más sostenibles. En este contexto, las empresas tienen un rol cada vez más relevante, no solo por el impacto de sus operaciones, sino también por su capacidad para impulsar cambios de hábitos entre quienes forman parte de sus equipos de trabajo.
La sustentabilidad ya no se limita a grandes transformaciones productivas. También se construye a partir de pequeñas acciones cotidianas que permiten incorporar prácticas responsables en distintos ámbitos de la vida. En este sentido, iniciativas como los ecocanjes se consolidan como una herramienta efectiva para promover la economía circular, incentivar la correcta gestión de residuos y fortalecer la conciencia ambiental.
Del residuo al recurso
Un ecocanje consiste en el intercambio de materiales recuperables o residuos que requieren una gestión diferenciada por productos o beneficios. Más allá del incentivo, su principal valor radica en generar participación y visibilizar el potencial que tienen los residuos cuando son correctamente separados y recuperados. De esta manera, materiales que podrían terminar contaminando cursos de agua o rellenos sanitarios pueden incorporarse a nuevos procesos productivos.
En el caso del aceite vegetal usado, su correcta gestión adquiere una importancia particular. Se estima que un solo litro de aceite puede contaminar hasta mil litros de agua cuando es descartado de manera inadecuada. Sin embargo, cuando se recupera y acondiciona correctamente, puede transformarse en materia prima para la producción de biocombustibles y otros procesos vinculados a la economía circular.
Con este objetivo, Grupo DH acaba de llevar adelante la cuarta edición de su Ecocanje, una acción interna destinada a los colaboradores de las cinco empresas que nuclea: DH-SH, Ecoser, Protegra, Santa Fe Aceites y SF Fertilizantes. La iniciativa nació como una actividad vinculada al Día Mundial del Ambiente, acercando la propuesta de recolectar aceite y otro tipo de materiales reciclables como recipientes plásticos. Aunque, con el paso de los años, se consolidó como una acción enfocada exclusivamente en la recuperación de aceite vegetal usado, residuo que la propia empresa se encarga de reacondicionar en su planta de Capitán Bermúdez para transformarlo en biocombustible de segunda generación..
Los resultados muestran un crecimiento sostenido en la cantidad de aceite recuperado. Mientras que en la primera edición del 2023 se recolectaron 113 litros, en esta última la cifra ascendió a 178 litros, lo que representa un incremento superior al 50% y un acumulado de más de 551 litros recuperados en los cuatro años. A su vez, la participación se mantuvo en niveles elevados a lo largo de todas las ediciones, con decenas de colaboradores sumándose cada año a la propuesta.
Participación activa
La dinámica es sencilla: por cada litro de aceite vegetal usado entregado, los participantes reciben un presente vinculado al cuidado ambiental y al consumo consciente. Entre las opciones hubo plantas adquiridas en viveros locales, agendas elaboradas con papel de carbonato de calcio, también conocido como papel de piedra, y tapas recicladas, además productos de dietética, stickers y bolsones de frutas y verduras.
Sin embargo, el verdadero valor de la propuesta trasciende el intercambio. Muchos colaboradores comenzaron a involucrar a familiares, vecinos y amigos para reunir mayores cantidades de aceite usado, ampliando el alcance de la iniciativa y generando conversaciones sobre la importancia de gestionar correctamente este residuo.
“Lo más importante del ecocanje no es la cantidad de litros recuperados, sino la posibilidad de generar conciencia. Vemos cómo cada año los trabajadores de las cuatro empresas se involucran más, preguntan, comparten la propuesta con sus familias y se convierten en multiplicadores de buenas prácticas ambientales. Cuando logramos que una acción sencilla se transforme en un hábito, el impacto trasciende el lugar de trabajo”, sostuvo Antonella Druetta, responsable de Sustentabilidad de DH-SH.
Además de promover la correcta gestión del aceite vegetal usado, la iniciativa busca fortalecer una cultura organizacional alineada con los principios de la economía circular y la responsabilidad ambiental. Para Sebastián Soso, responsable de Comunicación de DH-SH: “este tipo de acciones nos permite acercar la sustentabilidad a la vida cotidiana de las personas. La propuesta genera conversaciones y cambios de conducta que van más allá de la empresa”.
En un contexto en el que la sustentabilidad exige compromisos cada vez más concretos por parte de la sociedad, que las propias organizaciones impulsen este tipo de iniciativas representa un paso fundamental hacia la construcción de entornos más saludables. Además de promover una gestión responsable de los residuos, propuestas como el ecocanje fomentan la participación activa de quienes integran un espacio común y demuestran que los cambios culturales pueden comenzar con acciones simples, pero significativas, capaces de generar un impacto positivo tanto dentro como fuera del ámbito laboral.
