La situación en Lácteos Verónica atraviesa uno de sus momentos más críticos. Empleados y familiares de la empresa decidieron iniciar un acampe frente a la planta de Lehmann, en la provincia de Santa Fe, ante el temor de que la firma avance con el cierre de sus instalaciones.
La misma medida se replica en la planta de Clason, donde los trabajadores también se mantienen en estado de alerta y movilización. La preocupación central radica en la posibilidad de que la empresa profundice el ajuste y deje sin empleo a cientos de personas vinculadas directa e indirectamente con la actividad.
El conflicto escaló el pasado viernes, cuando todos los trabajadores recibieron telegramas de la empresa notificándoles la reducción de la jornada laboral a cuatro horas diarias.
Esta decisión implica, además, una disminución proporcional del salario, lo que profundiza la crisis económica que ya atraviesan los empleados. Según denunciaron, la medida se adoptó de manera unilateral y sin un marco formal de negociación que permita garantizar la continuidad de los puestos de trabajo.
A la reducción de la jornada se sumó otro hecho que encendió aún más las alarmas. Durante la jornada de hoy, trabajadores de los depósitos de Boulogne y Mar del Plata se presentaron en sus lugares de trabajo y encontraron las instalaciones cerradas.
Este escenario incrementó el temor entre los empleados de que la empresa avance con un proceso de paralización o cierre de distintas unidades operativas.
Uno de los aspectos que más cuestionan los trabajadores es que todas estas medidas se están implementando sin que la empresa tenga aprobado un Proceso Preventivo de Crisis (PPC).
Este procedimiento es el mecanismo legal que permite a una compañía justificar ante el Estado situaciones económicas graves que habiliten medidas como suspensiones, despidos o reducciones salariales. Sin embargo, según se señala desde el sector laboral, los balances de la empresa indicarían resultados positivos, lo que genera aún más interrogantes sobre las decisiones adoptadas por la firma.
La crisis de Lácteos Verónica en números
Actualmente, el panorama es alarmante:
- – Más de 700 familias santafesinas llevan tres meses sin cobrar sus salarios.
- – Productores lecheros reclaman deudas que rondan los 60 millones de dólares por leche entregada.
- – Proveedores denuncian la existencia de miles de cheques rechazados.
Este escenario configura una crisis que trasciende lo empresarial y se transforma en un problema social, económico y productivo de gran escala.




















