El Banco Galicia fue condenado a pagar a un jubilado víctima de una estafa virtual la suma que corresponda en concepto de intereses devengados por las sumas sustraídas de sus cuentas más $2.000.000 por daño moral.
La entidad le restituyó el dinero que los ciberdelincuentes le habían transferido.
Con el parocinio del abogado Roberto Vazquez Ferreyra inició una demanda de cobro de pesos contra Banco de Galicia y Buenos Aires por lasuma de $4.300.000 -comprensiva de daño material, moral y punitivo-, como consecuencia de la sustracción de importes dinerarios que habrían sido extraídos de su caja de ahorro mediante una estafa electrónica de la que fue víctima.
Se realizaron tres operaciones no autorizadas, mediante las cuales se efectuaron transferencias a terceros por un total de $500.000.
Tiene 80 años, es jubilado y realiza changas para una firma, cuyos pagos eran acreditados en la cuenta mencionada y que, por ser una persona mayor,delegaba la operación de su homebanking en su hija, quien es una persona mayorde edad y con título universitario.
Brindó instrucciones a su hija para que ingresara al homebanking y que al hacerlo el sitio web del banco le indicó que debía generar una nuevaclave de homebanking, por medio de los canales de atención en las redes sociales de Facebook y/o Instagram, por lo que ingresó a lo que entendió era el perfiloficial de Instagram del Banco de Galicia, hacia el cual fue redireccionada mediante un link abido en el sitio web del mismo banco.
Explica que su hija interactuó con el perfil de Instagram -que presentaba todos los datos y logos del Banco- y envió un mensaje directo dando cuenta que debía recuperar el usuario y clave de homebanking de su padre y aportó su número telefónico, donde fue contactada por una persona que se identificó como ejecutivo de cuentas del banco, quien le solicitó sus datos y los de su padre, hecho que fue notado por su hija y le hizo saber al presunto ejecutivo de cuentas, quien la tranquilizó dándole información del banco y manifestándole que se trataba de recaudos de seguridad de estilo y, para forjar convencimiento, le refirió que le enviaría unos códigos de activación para que el homebanking vuelva a estar operativo, indicándole incluso una determinada casilla de correo electrónico que le pertenecía.
Esta persona procedió a un blanqueo de claves y se apoderó mediante ingeniería social de las credenciales de acceso al homebanking y realizó 3 transferencias, vaciandole la cuenta.
El juez en lo civil y comercial Marcelo Quiroga sostuvo en la resolución que ” puede colegirse, con altísimo grado de probabilidad, que ni el sitio web ni el perfil de Instagram pertenecían a la entidad accionada sino que eran canales de comunicación impostados a los fines de engañar mediante maniobras de phishing, resultando inadmisible que la misma no realizara actividades de ciberpatrullaje destinadas a detectar la suplantación de su identidad comercial y el uso indebido de sus marcas, mencionando que una simple búsqueda en la red social Twitter (X) a la fecha de la demanda, arrojaba como resultado unas 15 cuentas que contenían el nombre “Banco Galicia”.




















