El aumento sostenido en el precio de la carne vacuna volvió a impactar de lleno en el consumo y obligó a muchas familias a cambiar hábitos de compra. Con las pulpas especiales cerca de los 24.000 a 25.000 pesos el kilo, cada vez más consumidores optan por reemplazar los cortes tradicionales por opciones más económicas o directamente volcarse al cerdo y al pollo.
Así lo describió Juan Ramos, de la Sociedad de Carniceros, al señalar que hoy el comportamiento del cliente está mucho más atravesado por el bolsillo que por la costumbre. Según explicó, ya no existe la fidelidad de otros tiempos hacia determinados cortes, sino una búsqueda permanente de variantes de precio según el momento del mes y la disponibilidad económica de cada hogar.
En ese contexto, el cerdo aparece como una de las alternativas que más terreno ganó en las carnicerías. Las pulpas de cerdo rondan los 10.000 pesos el kilo y, de acuerdo con Ramos, son cada vez más elegidas por quienes buscan seguir consumiendo carne, pero a un costo menor que el de la vacuna.
El pollo, históricamente uno de los productos más demandados por su precio accesible, también se mantiene como una opción fuerte. Actualmente, el kilo se ubica alrededor de los 4.900 a 5.000 pesos, aunque puede encontrarse incluso por menos en algunos casos. Eso hace que un pollo entero ronde también los 10.000 pesos, en una franja de valores similar a la del cerdo.
En cambio, la carne vacuna quedó cada vez más segmentada entre quienes todavía pueden sostener ciertos cortes y quienes se ven obligados a reconfigurar el menú. Ramos explicó que cortes que antes eran habituales, como la nalga o la cabeza de lomo, hoy muchas veces son reemplazados por otras piezas más económicas para preparar comidas similares sin resignar del todo el consumo de carne.
Dentro de esa lógica, comenzaron a ganar protagonismo cortes menos demandados en otros tiempos, como la marucha, el entecot común, el chingolo o la palomita. Según el referente del sector, hoy la gente “usa todo” y va adaptando su compra a lo que le conviene en cada momento.
En cuanto a precios, Ramos detalló que la pulpa especial ronda los 24.000 pesos el kilo, aunque existen variantes algo más económicas. De todos modos, aclaró que en esos casos también cambian las calidades. Por fuera de esa franja más alta, señaló que otros cortes de la línea vacuna pueden ubicarse en torno a los 15.000 pesos.
El escenario confirma una tendencia que se viene consolidando en los últimos meses: con la carne vacuna empujando fuerte sobre el presupuesto familiar, el consumo empieza a correrse hacia productos más accesibles. Cerdo y pollo se afianzan así como los grandes ganadores de una mesa cada vez más condicionada por los precios.
