Durante las primeras semanas de marzo, los precios de los combustibles en Argentina registraron un incremento promedio del 8%, en línea con la escalada del petróleo a nivel global. La actualización impactó en los surtidores de todo el país y elevó el valor de la nafta súper por encima de los $1.700 en promedio, con valores aún más altos en ciudades como Rosario.
Impacto del contexto internacional
El aumento se produjo en un escenario marcado por la tensión en Medio Oriente, que impulsó el precio del barril Brent desde niveles cercanos a los 70 dólares hasta superar los 100. Esta referencia resulta clave para la fijación de precios en el mercado local.
En ese marco, desde YPF señalaron que los incrementos responden a la necesidad de trasladar los costos reales derivados de esa suba internacional. “Nos mantenemos dentro de los márgenes previos al conflicto y trasladamos únicamente el efecto que nos impacta”, sostuvo el CEO de la compañía, Horacio Marín.
La postura de la empresa
Desde la conducción de la petrolera remarcaron que los ajustes en los surtidores serían transitorios y podrían revertirse si el contexto internacional se estabiliza. “Esto es transitorio”, afirmó Marín, al referirse a la política de precios aplicada por la empresa.
El directivo también defendió la estrategia adoptada y aseguró que responde a criterios transparentes. En ese sentido, lanzó una frase que generó repercusión: “Los consumidores nos tienen que aplaudir de pie”.
Evolución de precios y mercado local
En paralelo al alza del Brent, los valores de los combustibles en el país acompañaron la tendencia. La nafta súper pasó de poco más de $1.600 a cerca de $1.760 en promedio, consolidando un ajuste que se reflejó rápidamente en los surtidores.
Según detalló la empresa, cerca del 30% del combustible que comercializa es importado, mientras que una porción menor se exporta, lo que genera un impacto neto de las variaciones internacionales en su estructura de costos.






















