La cuenta regresiva para el inicio de clases ya se siente en las librerías de Rosario, donde las góndolas escolares se llenaron antes que otros años y el movimiento de compradores empezó a tomar ritmo desde febrero. Con una canasta cada vez más heterogénea, el gasto para equipar a un estudiante varía de forma marcada según calidades y marcas: armar a un alumno de primaria puede costar entre $120.000 y $240.000, mientras que un kit básico de secundaria ronda los $95.000.
En diálogo con VersiónRosario, Diego Martínez, gerente de una reconocida librería de la ciudad, describió un escenario atravesado por la amplitud de opciones y una oferta que se empezó a desplegar con anticipación. “Como otros años, y capaz que este año un poco más, hay absolutamente de todo. Ya hace bastante que pusimos toda la parte escolar: a mediados de enero se llenan las góndolas con mercadería. A fin de enero ya se empieza y en febrero viene mucha gente”, explicó.
La anticipación de las familias también se hizo notar. Según Martínez, algunos padres comenzaron a comprar desde diciembre, cuando reciben las listas de útiles. Esa planificación, sin embargo, no evita el impacto del precio final, que depende de decisiones puntuales dentro de una canasta con brechas notorias entre productos similares.
Un caso claro son los lápices de colores. “Tenés desde 990 pesos hasta llegar a 10.000, 6.000, 8.000, 12.000”, detalló el gerente, marcando el abanico que hoy ofrece el mercado. La misma lógica se replica en el rubro mochilas: hay modelos de espalda desde $9.000, opciones con carro en torno a $25.000 y versiones más costosas que escalan sin techo. “En el medio hay mucha variedad. Lo bueno de este año es que se consiguió mucha oferta y mucha variedad”, sostuvo.
En ese marco, el gerente relativizó la idea de un “boom” reciente de importados. Explicó que la presencia de productos de origen extranjero es habitual en el sector, tanto en librería como en juguetería. “Los productos importados son desde siempre. A lo mejor ahora puede haber un poco más de variedad de alguna mochila o algún artículo específico, pero la importación acá es siempre”, remarcó.
Con precios que se estiran según la calidad elegida y un consumo que empieza a moverse desde semanas atrás, la previa del ciclo lectivo vuelve a instalar un desafío recurrente para las familias: sostener el presupuesto sin resignar lo necesario. En Rosario, al menos, el mercado ofrece opciones para todos los bolsillos, aunque la diferencia entre “lo básico” y “lo completo” sea, este año, más visible que nunca.
