Los combustibles volvieron a remarcarse en Rosario y el nuevo ajuste ya se refleja en las pizarras de las estaciones de servicio de la ciudad. Con la actualización, la nafta súper quedó otra vez al borde de los $2.000 por litro en algunas bocas de expendio, mientras que las versiones premium y el gasoil de mayor calidad ya se ubican cómodamente por encima de esa barrera.
De acuerdo con las situación relevada esta mañana en estaciones de YPF, Puma y Shell de la ciudad, los nuevos precios muestran diferencias según la marca, pero confirman una misma tendencia alcista. En YPF, la nafta súper quedó en $1.868, la Infinia en $2.034, el Diesel 500 en $2.032, la Infinia Diesel en $2.155 y el GNC en $719. En Puma, la súper se ofrece a $1.864, la Max Premium a $2.075, la Ion Diesel a $2.184 y la Puma Diesel a $2.055. Shell, en tanto, volvió a exhibir los valores más altos del relevamiento: $1.977 para la súper, $2.180 para la V-Power Nafta, $2.143 para la Evolux Diesel y $2.327 para la V-Power Diesel.



Con este nuevo cuadro tarifario, cargar combustible se vuelve cada vez más costoso para los automovilistas rosarinos. En el caso de un auto con tanque de 45 litros, llenarlo con nafta súper puede demandar entre unos $83.880 y $88.965, según la estación elegida. Si se opta por nafta premium, el gasto ya supera los $91.000 y puede acercarse a los $98.100. En vehículos con tanque de 60 litros, la cuenta escala todavía más: completar con súper cuesta entre $111.840 y $118.620, mientras que con premium trepa hasta $130.800.
La disparidad entre marcas se mantiene, pero con un piso general cada vez más alto. Mientras YPF y Puma conservan precios levemente por debajo de Shell en los combustibles más demandados, la referencia dominante del mercado ya ubica a la nafta súper muy cerca del umbral de los $2.000 y a los combustibles premium bastante por encima de los $2.100.
El nuevo aumento vuelve a golpear de lleno sobre el bolsillo de los usuarios particulares, pero también suma presión sobre el transporte, la logística y los costos de la economía en general. En una ciudad donde el auto sigue siendo una herramienta central para miles de trabajadores y familias, cada ajuste en los surtidores impacta de manera directa sobre el gasto cotidiano.






















