Vecinos de barrio Fisherton volvieron a encender la alarma por el estado del arroyo Ludueña, donde aseguran que desde hace semanas se repite un fenómeno de agua blanquecina, fuerte olor y posibles vuelcos cloacales. Denuncian además falta de controles y sospechan que parte de la contaminación podría estar vinculada a descargas ilegales de camiones atmosféricos durante la madrugada.
“El olor del agua blanca y el olor que tiene… desde el 23 de diciembre, hace un mes y pico que aparece así”, describió Marcelo, vecino del barrio, en diálogo con VersiónRosario. Según su relato, el cuadro se vuelve más evidente en determinados horarios: “A la tarde se lava, porque supuestamente están tirando a la madrugada. La madrugada empieza, y a las 2 de la tarde ya se lava. Pero es todo pudrición”, sostuvo.
El denunciante aseguró que no se trata de un episodio aislado, sino de un problema que se repite año tras año. “Hace más de 6 años que estoy con esto: todos los veranos lo mismo”, afirmó. Y admitió que, aunque no puede confirmar el origen exacto, los indicios apuntan a descargas fuera de regla. “Puede ser pluviales, puede ser camiones atmosféricos, no sé, porque esto aparece a la madrugada”, explicó. Incluso contó que intentó seguir el rastro: “Me levanté un día a las 5 de la mañana, fui a buscarlo, llegué hasta un punto que no pude pasar más, pero no lo pude localizar”.
Para los vecinos, la preocupación excede el impacto visual o el mal olor: señalan que se trata de un riesgo ambiental y sanitario, especialmente para quienes viven pegados al curso de agua. Marcelo apuntó que el problema se siente con fuerza en sectores donde hay viviendas a metros del arroyo. “Más que todo en Villa Estela Mar, que viven todos ahí al lado… eso es contaminación pura. Ellos viven alrededor del arroyo”, remarcó.

Además, mencionó otro punto crítico que —según dijo— ya fue denunciado: “Hay problemas en el Puente Negro, que es un pluvial que hace años que tira cloaca. Ya está denunciado, ya las autoridades lo saben, pero sigue pasando”, afirmó.
Mientras los reclamos se acumulan, los vecinos cuestionan la lentitud de las respuestas y la falta de acciones concretas para frenar los vuelcos y sancionar a los responsables. “Hace un mes que lo vengo denunciando… que análisis, que esto, que lo otro, pero tenemos este problema”, resumió Marcelo. En Fisherton, la queja se repite con una sensación de desgaste: el Ludueña vuelve a aparecer contaminado en verano y, denuncian, el control no llega.






















