El malestar crece en barrio 7 de Septiembre, donde vecinos vuelven a denunciar un fuerte deterioro de la infraestructura y aseguran que la zona se encuentra en un estado de abandono cada vez más profundo. Cloacas colapsadas, cortes de luz, calles rotas, veredas destruidas, problemas con la basura y desvíos de colectivos forman parte de un cuadro que, según advierten, ya afecta de lleno la vida cotidiana.
Uno de los que volvió a expresar ese reclamo fue el vecinalista Pablo Mauri, quien describió al barrio como “detonado” y sostuvo que los problemas se acumulan sin respuestas de fondo.
Entre los puntos más sensibles mencionó la situación de las cloacas, que según explicó se tapan de manera recurrente. Señaló que los arreglos que se realizan no alcanzan, porque el servicio se restablece por pocos días y después el problema vuelve a repetirse.
También apuntó a los inconvenientes con el tendido eléctrico subterráneo. De acuerdo con su relato, en los últimos días hubo sectores del barrio que permanecieron hasta tres jornadas sin luz por fallas bajo tierra que tardaron en ser localizadas. Esa situación, indicó, generó cortes parciales y prolongados según cada cuadra.
A ese panorama se suma la falta de contenedores para la basura y el deterioro general del espacio público. Mauri remarcó que el barrio está sucio y que las veredas presentan un estado muy precario, algo que no solo impacta en lo estético, sino también en la seguridad de quienes circulan por la zona, especialmente chicos pequeños, adultos mayores y personas con movilidad reducida.
Según detalló, muchas esquinas están destruidas y el pavimento roto complica además la circulación de los colectivos. Eso obliga a desvíos que, en muchos casos, no están debidamente informados, por lo que los pasajeros terminan corriendo de una calle a otra o tratando de adivinar por dónde pasará cada línea.
En ese punto, el vecinalista también cuestionó la organización del tránsito interno del barrio. Señaló que la combinación de manos y contramanos en calles angostas vuelve muy difícil la circulación en una zona por la que pasan seis líneas de colectivos, además del tránsito habitual de vecinos, proveedores y familias vinculadas a cuatro establecimientos escolares.
Mauri aclaró que valora las mejoras que se muestran en otras zonas de Rosario y dijo sentirse contento como rosarino cuando ve avances en sectores emblemáticos de la ciudad. Sin embargo, planteó que esa postal no puede ocultar la situación de los barrios, donde, según sostuvo, también se necesita inversión y planificación.
Para los vecinos de 7 de Septiembre, el reclamo es claro: piden que la atención sobre la ciudad no se concentre solo en las áreas más visibles y que se avance de manera urgente sobre problemas estructurales que, aseguran, los dejan viviendo en condiciones cada vez más difíciles.
