Una beba de apenas dos meses fue asistida en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela de Rosario y, durante los estudios médicos realizados, se detectó cocaína en su organismo. El caso se activó luego de una intervención vinculada a una denuncia por un presunto episodio de violencia en el entorno familiar.
La menor fue trasladada al efector municipal por el Servicio Local de Promoción y Protección Integral de Derechos, que tomó participación ante una situación considerada de extrema vulnerabilidad. Si bien los médicos no constataron lesiones físicas ni signos de agresión, el análisis de orina arrojó resultado positivo para cocaína.
Desde el hospital indicaron que la niña se encontraba clínicamente estable, aunque el hallazgo encendió una alarma inmediata por el contexto en el que se produjo el ingreso. El caso quedó bajo seguimiento de un equipo interdisciplinario especializado, integrado por profesionales de pediatría, salud mental, trabajo social y asesoramiento legal.
De acuerdo con lo informado por autoridades del hospital, una de las hipótesis es que la sustancia haya llegado al cuerpo de la beba a través de la lactancia materna, aunque no se descartan otras formas de exposición indirecta en un ambiente atravesado por el consumo problemático.
La situación involucra a una mujer joven con antecedentes de adicciones y otras condiciones de fragilidad social, según señalaron desde el efector. En ese marco, los equipos de salud y protección buscaban definir una estrategia de resguardo para la menor, que incluyera atención para la madre y una evaluación sobre el cuidado de la niña.
Sin embargo, en medio de la intervención, la madre se retiró del hospital con la beba. Como no existía una orden judicial de detención ni una medida restrictiva vigente al momento de la atención, no pudo ser retenida por el personal. A partir de esa situación, se radicó la denuncia correspondiente para que la Justicia y los organismos competentes intervengan.
Fuentes médicas remarcaron que este tipo de episodios no son habituales, aunque tampoco excepcionales en contextos atravesados por consumos problemáticos y desprotección social. En esos casos, el protocolo hospitalario establece una actuación integral orientada a preservar la salud del niño y evaluar las condiciones del entorno familiar.
Especialistas también advirtieron sobre los riesgos del consumo de cocaína durante el embarazo y la lactancia. Entre otras consecuencias, puede afectar el desarrollo neurológico del bebé, generar complicaciones durante la gestación, partos prematuros, bajo peso al nacer e incluso cuadros de abstinencia en recién nacidos si hubo exposición sostenida en etapas avanzadas del embarazo.
Mientras tanto, se esperaba que la madre regresara al hospital con la beba para continuar con la evaluación médica y social. El caso quedó en manos de los equipos de protección de derechos, que deberán determinar las medidas a seguir para garantizar la integridad de la niña.
