El Concejo vuelve a poner sobre la mesa un debate que aparece cada vez que la Ciudad queda trabada en hora pico: cómo ganar fluidez sin sumar riesgo. El concejal Pablo “Gato” Gavira (bloque UNO e Interbloque Unidos) presentó un proyecto para habilitar, en puntos determinados, el giro a la derecha aun con semáforo en rojo, una práctica habitual en distintas ciudades del mundo y que, según sostiene, podría aplicarse en la ciudad con señalización clara y una etapa de prueba.
“Todos los rosarinos sabemos que hay momentos pico muy complicados. La idea es agilizar el tránsito”, explicó Gavira en diálogo con VersiónRosario. El edil dijo haberse apoyado en experiencias observadas en otros países —mencionó Estados Unidos entre los ejemplos— donde la maniobra se permite bajo cartelería específica que advierte que, pese a la luz roja, se puede girar a la derecha siempre que la situación sea segura.
La propuesta contempla una prueba piloto de tres meses y, si los resultados no acompañan, prevé dar marcha atrás. “Lo proponemos siempre como una prueba. Si no funciona, se vuelve atrás”, señaló. En ese marco, adelantó que ya conversó con choferes de taxis y remises, quienes —según indicó— ven con buenos ojos la iniciativa por el tiempo que se pierde en determinadas esquinas cuando el flujo principal está detenido.
El proyecto plantea comenzar en dos zonas consideradas estratégicas: Avenida Pellegrini y Boulevard Avellaneda, en ambas manos, y el entorno de Avenida Jorge Newbery y Circunvalación. Allí se instalaría señalización específica que indique el giro habilitado y se evaluarían marcas sobre la calzada para reforzar la información.
Uno de los puntos sensibles del debate es la adaptación cultural de los conductores. Sobre ese cuestionamiento, Gavira apeló a una comparación cotidiana: “Si llegás a una esquina sin semáforo y vas a doblar a la derecha, mirás si viene alguien y después doblás. Esto es lo mismo”, argumentó. En esa línea, remarcó que la prioridad seguirá siendo de los peatones y de los vehículos que ya circulan por la vía preferencial, por lo que el giro se realizaría con detención previa y extrema precaución.
El concejal reconoció que habrá que definir con precisión cómo se instrumenta en cada cruce, en especial en arterias con alto caudal. “Es un debate que hay que dar, pero si en otros países funciona, acá también puede funcionar”, planteó. La iniciativa, de avanzar, obligará a ajustar no solo carteles: también campañas de educación vial y controles para evitar que una medida pensada para descongestionar termine abriendo un frente de inseguridad.
Con la prueba piloto como condición, Gavira busca que Rosario ensaye una herramienta de gestión del tránsito que promete acortar demoras “innecesarias” sin alterar el esquema general de semaforización. El resultado de esos tres meses será, en última instancia, la llave para evaluar si la ciudad suma una nueva regla de circulación o si la idea queda archivada como un experimento fallido.






















