Mientras avanza la investigación por el ataque armado en la Escuela N° 40 de San Cristóbal, uno de los alumnos que estaba en el establecimiento relató cómo fueron los primeros segundos de la secuencia y aportó una reconstrucción que suma un dato clave: el episodio habría comenzado en el baño de la planta alta. Según contó, a partir de ahí el agresor salió hacia otros sectores del edificio y siguió disparando.
El testimonio fue dado por Axel, compañero tanto de las víctimas como del atacante. De acuerdo con su relato, el adolescente que abrió fuego no inició la balacera en el patio ni en el acto escolar, sino en el sector de sanitarios del piso superior, donde se habría encontrado primero con el alumno que terminó muerto. Después de ese disparo inicial, el joven salió hacia el hall de ingreso y continuó efectuando tiros dentro de la escuela.
Siempre según esa reconstrucción, el arma había sido ingresada al establecimiento oculta en un estuche de guitarra, un detalle que llamó la atención de los propios estudiantes, ya que no correspondía a una actividad habitual de esa jornada. Axel sostuvo que, una vez fuera del baño, el agresor siguió avanzando armado y llegó a realizar entre cuatro y cinco disparos, en medio de una situación de descontrol y miedo generalizado.
Uno de los elementos más impactantes del relato es que, antes de continuar con la secuencia, el atacante habría dicho “sorpresa”. Ese dato, de acuerdo con la cobertura, también aparece en testimonios recogidos por la Policía. El alumno que habló públicamente describió una escena caótica, con chicos escapando como podían, algunos rompiendo ventanas o saltando desde sectores altos del edificio para ponerse a resguardo.
Axel también se refirió al perfil del adolescente señalado como autor del ataque y aseguró que la noticia sacudió a todo el curso porque no lo veían como una persona violenta. Dijo que compartían actividades fuera de la escuela, que jugaban al básquet y que hasta ese momento lo consideraban un chico amable y de buen trato. En ese marco, planteó que nadie imaginaba una reacción de ese tipo y deslizó que pudo haber atravesado conflictos personales que no exteriorizaba.
El ataque dejó un alumno de 13 años muerto y otros dos heridos, uno de ellos con lesiones en la cara y el cuello, aunque fuera de peligro. La situación pudo ser frenada por un asistente escolar que logró reducir al agresor y quitarle el arma, antes de la llegada de la Policía.
La escuela fue evacuada inmediatamente después del hecho y autoridades provinciales viajaron de urgencia a San Cristóbal para acompañar a la comunidad educativa y coordinar la respuesta institucional. Mientras tanto, la investigación sigue abierta para determinar el móvil del ataque, cómo ingresó el arma al colegio y qué circunstancias rodearon una secuencia que conmocionó a toda la provincia.





















