El arribo de un avión vinculado al Departamento de Defensa de Estados Unidos a Ushuaia abrió una nueva polémica en Tierra del Fuego, en especial por el momento político en el que ocurrió: el vuelo se registró en medio del proceso de intervención del puerto local.
La situación generó repercusión por la falta de información oficial previa y porque, según trascendió, las autoridades provinciales no habrían sido notificadas con anticipación sobre el aterrizaje.
El episodio alimentó especulaciones y lecturas cruzadas en una provincia donde el puerto de Ushuaia tiene un valor estratégico no solo turístico, sino también geopolítico, por su vínculo con la logística antártica y su rol en la proyección soberana argentina.
A la inquietud inicial se sumó el dato de otros movimientos aéreos hacia la capital fueguina, también con escasos detalles públicos, lo que profundizó las preguntas sobre el objetivo de los vuelos y el nivel de control institucional sobre este tipo de operaciones en un territorio altamente sensible.




















