La escalada bélica en Medio Oriente golpeó de lleno a los mercados financieros en el arranque de la semana: las principales bolsas del mundo operaron en rojo, mientras que el petróleo y el gas registraron subas bruscas ante el temor a un shock de oferta y a un freno en el comercio energético por el Estrecho de Ormuz, una vía clave para el abastecimiento global.
El movimiento fue generalizado: los inversores se refugiaron en activos defensivos, con avances del dólar y del oro, mientras que los papeles más castigados fueron los ligados a consumo y transporte. En la vereda opuesta, el único sector que mostró fortaleza fue el energético: las acciones petroleras se sostuvieron mejor que el resto, apalancadas por la suba del crudo.
Petróleo al alza y gas con un salto excepcional
El epicentro del temblor estuvo en los precios de la energía. En las pantallas internacionales, el Brent llegó a marcar un pico intradiario cercano a US$ 82 por barril antes de moderarse, mientras que el WTI también escaló con fuerza.
En paralelo, el mercado de gas reaccionó todavía más fuerte. En Europa, el precio de referencia (TTF) pegó un salto de gran magnitud y en Asia el GNL se encareció en sintonía, en un contexto donde el conflicto impactó sobre infraestructura y logística regional.
El factor Ormuz y el efecto dominó sobre bolsas
La preocupación central de los operadores es la posibilidad de interrupciones prolongadas en el transporte marítimo por Ormuz y de afectación directa a instalaciones energéticas. Con ese telón de fondo, los mercados ajustaron expectativas: más riesgo geopolítico, más presión sobre costos energéticos y una potencial vuelta de la inflación global, justo cuando varias economías venían intentando consolidar la desaceleración de precios.
En ese clima, el rojo se extendió por Wall Street, Europa y Asia, mientras el petróleo y el gas se consolidaron como los termómetros inmediatos de una crisis que, por ahora, el mercado descuenta como de duración incierta.




















