El histórico edificio de 9 de Julio y Sarmiento, sin actividad desde hace casi dos décadas, fue nuevamente intervenido por la Municipalidad tras reiteradas denuncias por ingresos ilegales, destrozos y hechos delictivos en la zona.
Se trata de un inmueble de valor patrimonial que pertenece al Estado nacional y que permanece desocupado desde 2007. Ante el agravamiento del deterioro y la ocupación irregular, la Secretaría de Control y Convivencia dispuso el cierre total de sus accesos mediante el tapiado con estructuras metálicas.
Según explicaron desde el municipio, el lugar había quedado expuesto al llamado “saqueo hormiga”, acumulación de residuos y permanencia de personas en situación de calle. Incluso, en octubre pasado fue necesario el trabajo de Bomberos para sofocar un incendio en su interior.
Denuncias vecinales y nuevos ingresos
El secretario de Control, Diego Herrera, detalló que los primeros reclamos formales datan de septiembre del año pasado. “Los vecinos advertían que el edificio estaba siendo utilizado como aguantadero y denunciaban robos en propiedades linderas”, señaló.
En aquella oportunidad, personal municipal ingresó junto a la Policía y soldó aberturas sobre calle Sarmiento. Tras el incendio de octubre, la situación pareció estabilizarse, pero semanas atrás volvieron a registrarse disturbios.
“En la última inspección encontramos a unas diez personas dentro del inmueble, que fueron retiradas”, precisó Herrera.
Actualmente se realizan dos recorridas diarias —una por la mañana y otra por la noche— para evitar nuevas intrusiones. Además, se colocó una cadena con candado en el portón de 9 de Julio y se instalaron chapones metálicos de gran porte sobre ventanas y accesos para bloquear completamente el ingreso.

Deterioro estructural y valor patrimonial
El estado interno del edificio es crítico. “No quedan instalaciones eléctricas ni de agua y hay sectores con techos colapsados por filtraciones”, describió el funcionario, quien advirtió que una eventual recuperación demandaría una intervención de gran magnitud.
El inmueble cuenta con 4.097 metros cuadrados de superficie y 7.769 metros cuadrados cubiertos, distribuidos entre subsuelo, dos plantas y entrepisos. Ocupa casi media manzana en un punto estratégico del microcentro rosarino.
Inaugurado en 1909 como primera sede propia del Banco Municipal, el edificio pasó a manos del Estado nacional en la década del 80 y funcionó como sede del Segundo Cuerpo del Ejército. Desde 2007 permanece sin destino definido, pese a distintos proyectos que nunca llegaron a concretarse.



















