Tras la primera función en el Movistar Arena de Buenos Aires las palabras de celebración y de odio se multiplicaron en las redes sociales para mostrar que sin lugar a dudas, el espectáculo había dejado mucha tela para cortar.
Las voces en contra rápidamente hablaron de “están viendo un DVD en vivo” o marcando la incomodidad que generaba estar “viendo” a Gustavo Cerati en el escenario en modalidad holograma o 3 D, pero claramente sin vida, lo que generaba un frío que recorría al recital.
Las voces a favor celebraron la posibilidad de ver a Charly Alberti y Zeta Bosio en vivo con la magia de que ambos puedan interactuar musicalmente con la voz de Gustavo Cerati quien se encontraba presente en el escenario en modo de holograma y con su voz como el alma siempre viva de Soda Stereo.
Fuera de las subjetividades mencionadas que hicieron que muchos tuvieran cierta incomodidad y otros celebraran la posibilidad de un nuevo show en vivo, lo que quedó completamente claro es que la tecnología avanzó a un punto tal, que esta posibilidad de ver en vivo a artistas que ya no se encuentran en este plano, va a ser parte de revival, reversiones y nuevos shows a partir de ahora.
Si bien las pantallas en sincro ya son parte de las puestas generales o las pistas que adicionan contenido a lo que presentan los músicos en vivo ya eran parte de prácticamente cualquier show en vivo, incluso hasta el denostado auto tune, esta vez la premisa fue un poco más allá y se expuso visiblemente.
Quizás por eso Soda Stereo decidió hablar de evento o experiencia en lugar de recital, como para demostrar que lo que se presentaba esta vez era una obra más bien conceptual que un show en vivo. De hecho la necesidad de coordinar el vivo con las pistas y movimientos de la versión digital de Gustavo Cerati, generaron un show que no tuvo un segundo que no estuviera completamente estudiado, cronometrado y ensayado… claramente no hubo espacio para los “gracias totales” y tampoco para alguna alocución al público por parte de Zeta y de Charly, quienes se limitaron a cumplir perfectamente su rol dentro de la puesta.
¿Esto es malo o es bueno? Ese terreno ya ingresa dentro del terreno de la subjetividad y valoración de cada uno. De lo que no tenemos dudas es que “experiencias” como la de Soda Stereo han llegado para quedarse y sumarse a la Cultura mundial, que sigue celebrando la “atrofia del aura” en su máxima expresión.
