El centro de Rosario se convirtió este miércoles en el epicentro de un fuerte reclamo sanitario. Diversos gremios, colegios de profesionales, asociaciones de pacientes y facultades universitarias encabezaron una Marcha Federal de la Salud para visibilizar la profunda crisis que atraviesa el sector debido a las políticas de ajuste implementadas por el Gobierno nacional.
La movilización comenzó al mediodía con una concentración en la Plaza 25 de Mayo (Buenos Aires y Santa Fe). Desde allí, la columna de manifestantes marchó hacia el Nodo Salud (Laprida y Rioja), para finalmente confluir en un acto central frente al anexo del policlínico Pami I, ubicado en Sarmiento al 450. La jornada en la ciudad replicó las masivas protestas que se replicaron en los principales puntos del país.
“Es una marcha convocada por distintos espacios que denuncian que el sistema de salud está roto”, gatilló con dureza Jerónimo Ainsuain, titular del Sindicato de Profesionales Universitarios de la Sanidad (Siprus) de Santa Fe.
El referente gremial trazó un panorama preocupante sobre el deterioro de los indicadores sociales y sanitarios en la región: “Estamos en un momento en el que hay un aumento de la tasa de suicidios, de los casos de violencia y del consumo problemático de sustancias. Además, empeoraron todos los indicadores: aumentaron los casos de tuberculosis y de sífilis, y disminuyó la tasa de vacunación, con el peligro que eso conlleva, como el reciente brote de sarampión”.
Desde las organizaciones convocantes aclararon que la crisis ya no es exclusiva de los hospitales de autogestión o efectores públicos, sino que golpea de lleno al sector privado y de la seguridad social. Según advirtieron, cualquier rosarino que cuente con una obra social vive en carne propia las trabas cotidianas: demoras eternas y severas dificultades para lograr la autorización de un tratamiento, una cirugía programada o un estudio de alta complejidad.
Los números del recorte
De acuerdo a los datos difundidos durante el acto frente al Pami I, las tijeras del Gobierno nacional provocaron un ajuste de 63.000 millones de pesos en el presupuesto sanitario. Este recorte impacta directamente en áreas sensibles como:
– Programas de prevención de enfermedades endémicas.
– Medicación y tratamientos para pacientes con HIV y tuberculosis.
– Acceso general a medicamentos e insumos hospitalarios básicos.
