Una figura política nueva empieza a tomar forma en Santa Fe y podría impactar de lleno en Rosario: la viceintendencia. El tema aparece en el temario de sesiones extraordinarias, donde la Legislatura comenzará a tratar la nueva Ley de Municipios impulsada por el Ejecutivo provincial. El proyecto incorpora un “vicejefe” para las ciudades que superen los 200 mil habitantes, un criterio que, en la provincia, alcanzaría a Rosario y a la capital santafesina.
La idea es que intendente y viceintendente se elijan en la misma boleta, con idéntico mecanismo y por el mismo período. El diseño también trae una división de tareas: el intendente quedaría concentrado en lo ejecutivo y el vice asumiría un rol institucional clave en el plano legislativo, ya que presidiría el Concejo Municipal, en un esquema similar al que une vicegobernación y Senado.
Uno de los puntos que busca resolver es un “vacío” de autoridad en ausencias temporales del intendente. Hoy, cuando el titular del Palacio de los Leones se ausenta, la máxima representación municipal recae en quien preside el Concejo. Con la figura del viceintendente, ese lugar quedaría definido de antemano: el vice asumiría el mando durante viajes o licencias breves.
Para las ausencias permanentes, el proyecto fija un criterio temporal: el vice completaría el mandato solo si resta menos de un año y medio; si falta más tiempo, se debería convocar a elecciones en el plazo de un mes.
El cambio también altera la política interna del Concejo. Con un viceintendente que lo presida, se terminaría la negociación posterior a cada elección por la conducción del cuerpo. Pero abriría otro interrogante práctico: qué pasaría ante un empate en una votación, dado que el Concejo tiene 28 integrantes, un número par.
En términos de poder, la “rosca” se movería de lugar: ya no se jugaría tanto en la presidencia del Concejo, sino en el armado previo de la fórmula municipal. Ese segundo casillero podría usarse para ampliar alianzas, ordenar equilibrios internos y sumar volumen electoral en una elección que, en escenarios polarizados, puede definirse por detalles.
Si el proyecto se trabara en la Legislatura, aparece un plan alternativo: discutirlo en la carta orgánica municipal que Rosario podrá redactar en 2027 tras la declaración de autonomía. Por lo pronto, la discusión empieza a tomar fecha: el Senado provincial comenzaría a tratar la iniciativa a partir del 5 de febrero.






















