El temblor financiero que sacudió al Grupo Bioceres sigue bajando por la cadena. Esta vez, el foco quedó puesto en Rizobacter Argentina, que notificó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) que no podrá cancelar este martes un vencimiento de Obligaciones Negociables por US$ 5 millones y que ya inició gestiones para conseguir una prórroga de 30 días con los inversores.
La compañía, histórica proveedora de insumos biológicos para el agro y una de las piezas relevantes del entramado del grupo, busca ganar tiempo para reordenar su cronograma de pagos y evitar que el incumplimiento escale. En su comunicación al mercado, dejó asentado que apuesta a alcanzar un entendimiento con los tenedores de los títulos para diferir el desembolso y sostener la operatoria.
El dato que explica la tensión es el tamaño del pasivo. Según lo informado, la deuda total de Rizobacter asciende a $52.000 millones, una carga que obliga a renegociar vencimientos en un contexto de seguimiento permanente por parte del mercado, luego de los episodios de estrés financiero que golpearon a otras unidades vinculadas a Bioceres.
Con ese panorama, el martes aparece como un punto de inflexión: la empresa necesita cerrar rápidamente la extensión con acreedores para evitar un escenario de mayor incertidumbre y encarar un esquema de pagos que le permita recuperar previsibilidad.






















