La tensión en la cúspide del Gobierno nacional sumó este domingo un nuevo y evidente capítulo de distanciamiento político. Apenas tres días después de haber desafiado a Javier Milei durante los festejos del 9 de Julio, donde pidió poner la mirada en los jubilados y discapacitados, la vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a marcar la cancha con un fuerte reclamo salarial para el sector docente.
El escenario elegido no fue casual. La titular del Senado utilizó el aniversario fundacional del Instituto Dámaso Centeno, el colegio militar dependiente del Ministerio de Defensa del cual egresó en 1992, para enviar un mensaje directo a la gestión económica de la Casa Rosada. La escuela de Caballito atraviesa una severa crisis desde inicios de 2025 por los bajos sueldos de sus maestros, quienes cobran $570.000, la mitad de lo que se percibe en las jurisdicciones de Nación o Provincia de Buenos Aires.
“Quienes eligen la educación cumplen una misión fundamental para el futuro de la Nación. Por eso merecen reconocimiento, respeto y retribución acordes a la importancia de la tarea que realizan”, disparó la vicepresidenta a través de su cuenta de X, en un claro tiro por elevación a la política de ajuste del Ejecutivo.
El posicionamiento de Villarruel se da en un contexto de máxima sensibilidad política: hace menos de un mes la Corte Suprema dejó firme una cautelar que ordena aplicar la Ley de Financiamiento Universitario, una normativa que el Gobierno de Milei mantiene bajo estricto congelamiento a la espera de partidas presupuestarias. Con este nuevo movimiento, la vicepresidenta vuelve a alinearse con los reclamos de contención social y profundiza los cortocircuitos en la interna oficialista.