En un encuentro político realizado en Cosquín, los gobernadores Maximiliano Pullaro y Martín Llaryora endurecieron su postura frente al Gobierno nacional y pidieron modificaciones de fondo en el proyecto de reforma laboral que se debate en el Congreso.
Ambos plantearon que, sin consensos reales y sin contemplar las particularidades productivas del interior, cualquier intento de modernización puede terminar profundizando el deterioro del empleo formal y la incertidumbre en sectores clave de las economías regionales.
Desde el entorno de los mandatarios remarcaron que el planteo no se limita a una discusión técnica sobre convenios o indemnizaciones: el reclamo apunta a que la iniciativa incorpore herramientas concretas para promover trabajo registrado, reducir litigiosidad sin recortar derechos y evitar que la crisis siga descargándose sobre los asalariados.
En paralelo, Pullaro y Llaryora insistieron en la necesidad de recomponer el vínculo fiscal entre Nación y provincias, con criterios previsibles para el financiamiento de obras, el sostenimiento de servicios esenciales y la planificación de largo plazo.




















