El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, volvió a marcar diferencias tanto con el kirchnerismo como con la administración de Javier Milei, al plantear que el país necesita una opción política distinta a esos dos polos. En ese marco, definió al peronismo kirchnerista como una experiencia agotada, pero advirtió que el rumbo actual también puede generar dificultades si no corrige su mirada exclusivamente puesta sobre las variables macroeconómicas.
El gobernador reconoció avances del gobierno nacional en materia de inflación y control del gasto, aunque sostuvo que esos logros pierden impacto cuando no se traducen en alivio concreto para la población. Según explicó, el principal problema aparece cuando los recursos no llegan a los hogares, las familias no logran cerrar sus cuentas y el endeudamiento doméstico empieza a crecer.
A partir de esa crítica, el mandatario insistió en la necesidad de aplicar medidas que permitan que la mejora macroeconómica tenga efecto en la economía real. Entre los ejemplos que mencionó, planteó una reducción significativa de retenciones para inyectar recursos en el circuito productivo y también reclamó una protección más activa para la industria nacional, en un escenario en el que, según señaló, las empresas argentinas enfrentan costos más altos que sus competidoras del exterior.
Pullaro también aprovechó para profundizar su idea de una tercera vía con vistas al escenario nacional. Afirmó que su espacio va a trabajar para construir una alternativa que no implique ni regresar al kirchnerismo ni seguir sin matices el esquema libertario. En esa línea, sostuvo que no sería descabellado pensar en una articulación amplia con sectores como el PRO, similar a la experiencia de Unidos en Santa Fe.
En el plano político, además, dejó otras definiciones de peso. Ratificó que sigue considerando a Milei una persona honesta, pero al mismo tiempo aseguró que, si estuviera al frente del Ejecutivo nacional, le exigiría explicaciones a Manuel Adorni por las denuncias que lo involucran y que, si esas respuestas no fueran convincentes, lo apartaría del cargo.
Consultado sobre el panorama económico de Santa Fe, el gobernador admitió que ve un segundo semestre difícil, con caída de coparticipación y un escenario complicado para muchas empresas. Aun así, defendió la estrategia de políticas contracíclicas impulsadas por la provincia y remarcó que Santa Fe intenta amortiguar el impacto del contexto nacional con obra pública y sostén a sectores productivos.
