El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, expresó reparos sobre la marcha del programa económico nacional y sostuvo que empiezan a aparecer señales de desgaste en distintos sectores sociales. En ese marco, advirtió que la situación golpea especialmente a la clase media y a los sectores populares, y aseguró que cada vez más familias tienen dificultades para cubrir sus gastos mensuales.
Si bien ratificó la coordinación con la Casa Rosada en materia de seguridad, el mandatario provincial dejó en claro que no comparte el enfoque económico del Gobierno nacional. Según planteó, Santa Fe mantiene coincidencias en torno a la necesidad de ordenar las cuentas públicas, pero observa que ese equilibrio no se traduce en una mejora concreta para buena parte de la población.
En sus declaraciones, Pullaro sostuvo que el impacto del actual esquema económico no llega a los sectores medios y medio-bajos, y remarcó que el panorama es todavía más delicado entre los grupos más vulnerables. A partir de esa lectura, señaló que la provincia debió reforzar sus políticas de contención para responder a una demanda social creciente.
Entre las medidas adoptadas, indicó que Santa Fe multiplicó por diez las partidas destinadas a alimentos y amplió también los recursos para la provisión de medicamentos. El gobernador vinculó esa decisión con un aumento sostenido de las necesidades básicas en distintos puntos del territorio provincial.
Otro de los datos que mencionó para describir el escenario actual fue la mayor presión sobre el sistema público de salud. Según precisó, en el último año se registraron más de 11 millones de atenciones en efectores estatales, lo que representa un crecimiento de entre 20% y 30% respecto de períodos anteriores. Para el mandatario, ese salto refleja con claridad las dificultades económicas que atraviesan amplios sectores de la sociedad.
También advirtió que el incremento de la demanda se percibe en programas alimentarios como comedores escolares y copas de leche articuladas con instituciones. En ese sentido, insistió en que el deterioro económico ya tiene una traducción concreta en la vida cotidiana y en la necesidad de asistencia por parte del Estado provincial.
De ese modo, Pullaro volvió a trazar una diferencia política con la administración nacional: respaldo a la cooperación en seguridad, pero cuestionamientos al rumbo económico por su efecto sobre el entramado social y sobre una clase media que, según afirmó, atraviesa crecientes dificultades para sostenerse.




















