ras asistir al inicio del 144° período legislativo en Buenos Aires, el mandatario provincial manifestó su incomodidad frente al intercambio de descalificaciones entre el presidente Javier Milei y dirigentes opositores. Consideró que la escena evidenció un nivel de hostilidad que no contribuye al fortalecimiento institucional y que se asemejó, según graficó, a la rivalidad que despiertan los clásicos del fútbol argentino.
El dirigente radical remarcó que su gestión en Santa Fe se apoya en una lógica distinta, basada en la construcción de consensos y en el diálogo entre fuerzas con diferencias ideológicas. En esa línea, recordó que mantiene desacuerdos profundos con el kirchnerismo en el ámbito provincial, pero señaló que eso no impide sostener canales de conversación con todos los espacios políticos.
Pullaro sostuvo que la dinámica de confrontación permanente deteriora la calidad democrática y favorece posiciones extremas que priorizan el impacto mediático por sobre el intercambio argumentativo. Según planteó, la discusión pública no debería reducirse a una lógica de tribuna ni a la búsqueda de repercusión en redes sociales, sino centrarse en debates sustantivos.
El posicionamiento del gobernador se inscribe en el perfil moderado que construyó al frente de una coalición integrada por la Unión Cívica Radical, el socialismo, sectores del PRO y otras fuerzas provinciales. Desde ese lugar, buscó diferenciarse del esquema de polarización que domina la escena nacional.
Educación y paritaria docente
En paralelo a su análisis sobre la coyuntura política nacional, el jefe de la Casa Gris se refirió a la situación educativa en la provincia tras el primer paro docente del año, que coincidió con el comienzo del ciclo lectivo.
El mandatario defendió la necesidad de garantizar la continuidad de las clases y sostuvo que la cantidad de jornadas escolares es un factor central para mejorar el rendimiento académico. Indicó que existen indicadores que vinculan la regularidad en la asistencia con mejores resultados en el aprendizaje.
En relación con la negociación salarial, reconoció la legitimidad del reclamo sindical, aunque aclaró que el margen de maniobra está condicionado por el estado de las finanzas provinciales. La propuesta oficial contempla un incremento del 12,5 % para el primer semestre y establece un salario mínimo de 1.420.000 pesos para un cargo de 25 horas semanales sin inasistencias.
Pullaro argumentó que la oferta santafesina se ubica entre las más competitivas del país, con excepción de las jurisdicciones que cuentan con adicionales por zona desfavorable. No obstante, dejó en claro que el diálogo con los gremios continuará, aunque con la premisa de sostener inversiones en infraestructura y políticas productivas.
De este modo, el gobernador buscó consolidar un perfil equidistante de la polarización nacional, reafirmando una estrategia política centrada en el consenso y la moderación.

















