El anuncio municipal de una ampliación para el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino abrió un nuevo frente de discusión en Rosario. Esta vez, el cuestionamiento no apunta al objetivo de jerarquizar el edificio, sino al camino elegido para hacerlo: el Colegio de Arquitectura advirtió que la iniciativa difundida por el intendente Pablo Javkin no contempla el concurso nacional realizado en 2017, que fue presentado como vinculante y que ya había definido un proyecto ganador.
Desde la entidad profesional plantearon que el municipio debería sostener una “coherencia institucional” y respetar el mecanismo que, justamente, se impulsa como regla para las intervenciones públicas relevantes: concursos transparentes, con jurados y criterios técnicos, que garanticen igualdad de condiciones y calidad proyectual. En ese marco, sostienen que avanzar con un diseño diferente implica desconocer un proceso formal previo y vaciar de contenido la herramienta del concurso.
El reclamo se apoya, además, en el trasfondo del plan de ampliación anunciado: la propuesta se presentó como una intervención histórica para el complejo Castagnino-Macro, con financiamiento privado a través de aportes de empresas e instituciones. Para el Colegio de Arquitectos, ese esquema no justifica reemplazar un anteproyecto ya seleccionado y pone sobre la mesa una discusión más amplia: qué validez real tienen los concursos si luego pueden ser sorteados por decisiones políticas.
La controversia suma tensión en un momento en el que la ampliación del museo aparece como una obra de alto impacto simbólico para la ciudad. Con ese argumento, la entidad pidió que el Ejecutivo reordene el proceso, explique por qué se dejó de lado el certamen y garantice que cualquier intervención respete los procedimientos vigentes y los compromisos asumidos cuando se impulsó el concurso de 2017.





















