La familia de Jairo Beccaria, el artista callejero rosarino asesinado a principios de marzo en João Pessoa, Brasil, atraviesa por estas horas un drama doble: al dolor por su muerte se suma la imposibilidad de repatriar su cuerpo para despedirlo en Rosario. A varias semanas de iniciado el trámite judicial, sus allegados siguen esperando una resolución que permita finalmente traerlo de regreso al país.
Beccaria, de 34 años, era un rostro conocido en Rosario por su trabajo como malabarista y equilibrista en los semáforos, especialmente en la esquina de Corrientes y 27 de Febrero, donde se había vuelto popular por su carisma y su particular manera de pedir colaboración. Su muerte en el norte brasileño generó conmoción entre artistas callejeros, vecinos y conocidos de la ciudad.
Según comentó su familia en diálogo con VersiónRosario, Jairo se encontraba en Brasil como turista cuando fue víctima de un homicidio que está siendo investigado por las autoridades locales. Los allegados evitaron profundizar sobre las circunstancias del crimen y remarcaron que, en este momento, su única prioridad es lograr que el cuerpo sea liberado para poder trasladarlo a Rosario y realizar el último adiós junto a sus seres queridos.
La familia cuenta con el acompañamiento de una abogada que ya presentó formalmente ante la Justicia del Estado de Paraíba todos los pedidos necesarios para la liberación del cuerpo, la repatriación y la autorización de las ceremonias de despedida. Sin embargo, el expediente continúa sin resolución. La instancia pendiente es el dictamen favorable del Ministerio Público de Paraíba, paso indispensable para que la Justicia pueda expedirse. Según indicaron, ya se promovieron las medidas correspondientes para intentar agilizar ese trámite.
En paralelo, la propia autoridad policial a cargo del caso ya emitió dos declaraciones formales en las que dejó asentado que no existe interés investigativo en retener el cuerpo. También el Instituto Médico Legal, donde permanecen los restos de Jairo, cuenta con la documentación necesaria para la repatriación y solo espera la autorización judicial. Para la familia, esa demora profundiza un sufrimiento que consideran innecesario y les impide atravesar el duelo con un mínimo de dignidad.
El caso también expone los límites de la asistencia diplomática en situaciones de este tipo. Los familiares se contactaron con la Cancillería argentina y con autoridades consulares en Brasil, pero la respuesta que recibieron fue que no pueden intervenir porque se trata de una competencia exclusiva de la Justicia brasileña. Mientras tanto, el paso de los días agrava la angustia de una familia que insiste en un reclamo tan elemental como urgente: poder despedir a su hijo en su tierra.
“Solo queremos despedir a Jairo con dignidad, en su país, con su familia”, resumieron y apelaron para que la Justicia del Estado de Paraíba y al Ministerio Público actúen con urgencia.




















